domingo, 29 de mayo de 2016

CONCURSO POR EL LIBRO REVIVAL CON LectoBloggers

Hola chicos, les comento que estoy participando por un libro xD me gustaría que siguieran a LectoBloggers hace reseñas sobre libros muy buenas y sobre libros también muy buenos les dejos el concurso aquí y espero que también participen

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jueves, 12 de mayo de 2016

RESEÑA A LA MILLA VERDE By Stephen King


La milla verde es uno de esos libros que no puedes parar de leer una vez que empiezas, ¿Por que? quizá me preguntes, por que tiene de todo, tiene romanticismo en un poder elemental sin dejar de ser paja que puedas saltarte, tiene partes tediosas, todo hay que decirlo con sinceridad pero que se te olvidan mientras lo sigues leyendo, el libro esta narrado desde la perspectiva de un solo personaje pero no por eso omite los pensamientos de otros personajes.

También nos habla del sistema penitenciario y de la muerte a mano de la Freidora o la silla eléctrica, es muy interesante la forma en que Stephen King lo hace.

Este libro lo describiría en una frase ¨Asombroso, sentimental e injusto¨ por que es todo lo que encontraran en este libro, te habla de presos que son sometidos a la silla eléctrica de como pasan sus días en celdas donde solo se les cumple una petición o a veces hasta mas, te hace olvidar los delitos que hicieron y te hace creer que podrán salvarse que el escritor tomara su pluma y papel y los sacara de una manera mágica pero no lo hace y te demuestra que incluso para los tontos, los mas malos y los milagros siempre llega un fin.

Podría hablar de este libro y nunca terminaría se a convertido en uno de mis favoritos y mas si le agregas un clima lluvioso con rayos y tormentas, 100% recomendable te deja pensando en muchas cosas, tiene romance (como ya lo dije) te narra una de las injusticias mas inolvidables que te mantendrán despierto toda la noche y por si fuera poco tiene su lado mágico y tenebroso que solo las historia de King tiene, mi calificación para este libro es 5 estrellas de 5 y para que ustedes comprendan esta nota deberán leerlo por que les aseguro que es una historia que nunca olvidaran y que quizá pueda dejarlos sin sueño aunque sea el primer día después de terminarla.

Por ultimo como dato curioso este libro tiene una adaptación cinematográfica muy buena y recomendable también los invito a verla después de que lean el libro o quizá antes para que disfruten mucho mejor la película.


CALIFICACION


martes, 10 de mayo de 2016

ADELANTO DE: DEJALO IR... Próximamente


Ted escuchaba a John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr, George Harrison, Pete Best y Stuart Sutcliffe y los éxitos que el casete de Let It Be contenía, le gustaban sus canciones aunque le daba un poco de sueño, un sueño tranquilo y siempre los ponía para dormir y para conducir, lo calmaba y lo ayudaba a pensar con claridad y con mas regularidad luego de que su esposa y él decidieran que ya no estaban a gusto juntos, fue un acuerdo amistoso, ambos se quedaron con la mitad que ambos habían conseguido, ella se quedo con el perro y el con el auto, ella se quedo con la casa de Atlanta y el con el departamento de Desbrook, ella se quedo con la vajilla de porcelana y él con la batería de cocina, ella se quedo con la lavadora y la secadora y el con la sala y la televisión, ambos se habían puesto a la mitad de la noche a separar sus bienes, que querían y que no y al no tener hijos todo se hizo mucho mas fácil.


Aun no entendía como había terminado, en un día todo era feliz, se habían conocido en el trabajo, ambos trabajaban para un empresa de diseño grafico y ambos fueron asignados en el mismo equipo para crear la propaganda y diseños de una fabrica de ropa interior para hombres, se odiaban a muerte y sus ideas nunca congeniaban, no podían verse por que ya se ladraban y gruñían, pero ellos no veían la química que hacían juntos, si olvidaban lo mal que se complementaban y quizá por eso no funciono, el sexo era lo mejor del mundo, la convivencia podía ser mejor, pero solían pelear sobre todo y en las decisiones importantes aun mas, se pelearon hasta por el color de las servilletas para su boda y por el tipo de flores que deberían usar, pero nunca lo dejaron por que se amaban y todas las peleas se reconciliaban en la noche con sexo ardiente y lleno de sentimientos que los dejaba exhausto y sudorosos,  completamente felices.

Fuego Fatuo: Capitulo Tres

Ese nuevo mundo o como lo llamaban los habitantes de este Cielo Mágico estaba lleno de cosas imposibles, de cosas sorprendente, no solo runas que tienen el poder de controlar elementos o seres vivos, había mas que faltaba por descubrir su procedencia y una de esas cosas era la luz azul tan azul como el mar reflejado en el cielo, tan brillante como el sol y tan misteriosa como la isla misma.

Se levanto un poco cansado y no tenia ganas de abrir los ojos y quedarse bajo sus sabanas calientes y dentro de su habitación, pero para su mala Sebastián se interpuso entre sus deseos de dormir mas horas y le quito las sabanas y lo tiro al suelo de un simple movimiento, se quejo cuando su cuerpo cayo en el frio piso de madera y se levanto lentamente perezoso por las horas de sueño y vio que todavía estaba oscuro el cielo y la habitación y solo unos pocos rayos de sol teñían la oscuridad de un azul mas claro que la noche junto con toques rosas y amarillos.

Nunca había visto un amanecer en toda su vida y sin duda era lo mas hermoso que haya visto desde que nació, vivir bajo las sombra de una tela oscura que cubría al mundo era triste y desolador, no había plantas, todas se habían secado, la alimentación era principalmente de carnes y alguna que otra planta que se cultivaba en pequeños espacios determinados para plantar que el Oscuro les había dejado, el había visto como la codicia de esa hectárea de tierra con luz poseía a las personas y las mataba poco a poco hasta que el huerto pasaba a otras manos y estos también morían.

Sebastián lo saco de sus pensamientos lanzándole una almohada y lo miro impaciente, sabia que se les hacia tarde para lo que fuera que fuesen hacer pero sin duda ver lo increíble que puede ser el sol y como hace que la naturaleza florezca en todos los aspecto es abrumador y hermoso y deseo que todos en Modeum pudieran ver y sentir la brisa de aquel amanecer y el calor del sol, pero no podían y al menos que de verdad pudieran no lo apreciarían como lo hace el, solo estaría felices de verlo, pero sentirían aquella abrumadora sensación de saces espiritual cuando vez un amanecer luego de una noche eterna.

Aquella mañana Sebastián se paso enseñándole cosas básicas y algunos cristales, líquidos de colores extraños y de precedencia dudosa junto con proyectos y anotaciones que había ido recolectando a base de prueba y error, era divertido verlo explicar todo como un pequeño niño al que le pides que te diga cuales son sus dulces favoritos y se perdió entre sus ojos y las información que su boca pronunciaba y estuvo entretenido todo el día con el, le agradaba su compañía y podía notar que el estaba cansado de estar solo, por la forma en que le sonreía y lo miraba como si fuera una alucinación mas de su mente.

Su padre solía decir que el olvido era el mejor licor del alma, ya que dejabas de sentir y dejabas de pensar pero su padre era un borracho y uno de los alquimistas mas grandes luego de la orden, pero eso no quitaba el hecho de que fuera un borracho.

El pensaba diferente de su padre y decía que el olvido era un veneno para el alma, por que perdías lo que te hacia persona y lo que habías aprendido y así se sentía en ese momento como un cascaron vacío que ocupa llenarse de líquidos para formar una vida en su interior, no tenia recuerdos mas haya de la noche donde murió y como se sintió ese día pero no mas, sabia que tenia padre y era un borracho que filosofaba a base de licor y que tenia un hermano, pero no recordaba si estaba muerto o vivo.

–Daniel– le hablo Sebastián y volteo rápidamente a verlo y el tenia una mirada de consternación en el rostro junto con un poco de preocupación por la poca atención que estaba poniendo en esos momentos.

–¿Qué pasa?–pregunto forzándose a salir de sus pensamientos y de los pocos recuerdos que tenia, no entendía mucho de lo que decía y solo asintió cuando tenia que hacerlo pero no estaba poniendo atención.

–¿Te sientes bien?–dijo con algo parecido a la preocupación en sus ojos y no sabia si contarle o no hacerlo, decidió por no hacerlo no era importante y la confianza era casi nula entre los dos.

–Bastante bien como para seguir con el paseo–dijo refiriéndose a la charla y Sebastián suspiro, sabia que mentía, no explicaba como lo sabia pero lo sabia, era como una pequeña hormiga metida en su oreja que le obliga a rascarse y preguntarle para quitarse la comezón y lo ignoro y siguió con su platica pero aun así Daniel seguía en otro mundo, un mundo donde el olvido y la oscuridad todavía siguen presentes.
Todo paseo tiene infinitas partes que lo hacen único, un principio en un lugar muy popular y no tan interesante, una caminata que despejaba dudas y los acercaba al paisaje y al guía del paseo, un momento de tensión donde los nervios se contraen por que saben que se acerca el momento que todos esperaban, el momento que marca la diferencia entre un paseo y otro, la diferencia que hace que los paseos se hagan mas seguidos y ahí es donde se encontraban Daniel y Sebastián, delante de cortina de niebla y con sus cuerpos estremeciéndose de expectación.

Era un espectáculo único ese despliegue de tonos grises y blancos, era como ver un huracán desde las nubes, la niebla no era estática, eran remolinos, vueltas, giros, pendientes y vertiginosas que se detienen en algún punto antes de tocar las puntas del cabello de Sebastián.

Se detuvieron y observaron aquel movimiento de la niebla expectantes, como si su peor pesadilla saliera de aquella niebla y se los llevara a lo mas profundo para desfigurarlos y asesinarlos a sangre fría.

–Esta niebla es aterradora–dijo Sebastián con una mirada perturbada y Daniel solo pudo asentir solemnemente mientras veía como la mirada de Sebastián buscaba algo mas halla de la niebla, algo que el no podía ver pero que si sentía y el deseo de entrar en esa misteriosa niebla fue tan grande que el hecho de voltear hacia un lado dolió.

–Esta niebla es maravillosa–dijo Daniel luego de unos minutos observando de nuevo la niebla y no supo por que lo decía pero tenia razón aquella niebla era maravillosa, era un helado en un desierto, desconcertante y anhelante.

–Desde que llegue a Cielo Mágico esto es lo único a lo que le tengo miedo, siento que una vez que entre no hay marcha atrás y lo único que encontrare será el olvido entre la neblina junto con la muerte, pero se que en algún momento será necesario para salir de Cielo Mágico, atravesar la niebla y sentirse perdido por el tiempo que este desee que esperes por algo mas, por algo que solo ella sabe–guardo silencio, no sabia si lo estaba diciendo para Daniel o para si mismo pero era un pensamiento que tenia guardado en su mente desde el primer instante en el que vio la imponente vista de Cielo Mágico y todo cambiaria, pero ¿para bien? O ¿para mal? No lo sabia y la piel le picaba cada que veía esa niebla viviente que se detenía en alguna pared invisible entre la realidad de ellos y la realidad de donde proviene aquella monstruosidad blanca y gris.

Daniel se estremeció cuando escucho hablar a Sebastián, por un momento sintió como aquella niebla atravesara la pared invisible que la retenía y se metiera en su nariz, boca y orejas para viajar por todo su sistema cardio-vascular y llegara a su corazón para llenarlo todo de una profunda incertidumbre y deseo de perderse en las profundidades de la pared invisible.

Los dos giraron a verse y vieron sus reflejos en los ojos del otro y en las esquina la niebla inundándolos como pequeños marcos que encerraban el deseo de entrar en aquella niebla y olvidarse de todo.

–¡ENTREN!–gritaron desde lo mas profundo de sus mentes y ambos lo ignoraron, pensando que solo era una alucinación, pero la voz no se iba y les gritaba a ambos que entraran, los invitaba a entrar, los incitaba a tocar con la yemas de sus dedos aquellos colores neutros que se movían, que estaban vivos y ambos se dieron media vuelta y caminaron de regreso a la cabaña, con solo un pensamiento en su mente ¨Tengo que entrar a esa niebla¨ y uno de ellos lo haría esa misma noche.

El día paso tranquilamente una vez acabado el recorrido y terminado de explicarle a Daniel el funcionamiento de las cosas de la sección a la que ahora pertenecía, Sebastián se encerró en el laboratorio mientras Daniel se quedo leyendo un libro en la entrada de la cabaña que esta cubierta por un tejado de madera y debajo de esta un banco pegado a la pared de la cabaña apenas cubierto por el tejado.

Estaba tan entretenido leyendo recostado en el banco de madera, que sintió como si nada tuviera sentido dentro de la isla, estaba acostado en un banco, debajo de un tejado de madera, en medio de un paraíso invernal, rodeado de paredes interminables de niebla y no tenia frio ni miedo, pero si se sentía perdido, perdido en el interminable misterio que representaba su estancia en cielo mágico,  era como un clavo en un bote lleno de tachuelas, ignoras que hace ahí pero no puedes negar su presencia.

Sus ojos se agrandaron como dos pelotas de beisbol y sus cejas casi podían tocar las raíces de su cabello, sorprendido leyó una y otra vez ese único párrafo en medio de la hoja amarillenta y manchada de tinta en la parte central, signos y símbolos que el solo había visto en la libreta de su padre, era código alquímico, pero cuando sus ojos pasaron sobre las ligeras líneas de tinta en el papel, los símbolos y letras se ensimismaron y se separaron tan rápido formando palabras que el nunca había esperado leer, eran las indicaciones de una de las pruebas, se levanto rápidamente del banco, dando un salto y corriendo al laboratorio donde encontró a Sebastián sentado se veía un poco cansado y deprimido en aquella esquina del lugar en un banco alto de madera, parecía como si estuviera castigado con ver la nada en la unión de las dos paredes pero se levanto cuando vio a Daniel, casi bufando por el repentino ejercicio de correr hasta donde se encontraba.

Le tendió el libro abierto en la pagina donde estaba mientras, respiraba profundo para eliminar la agitación de su cuerpo y mirar los ojos verde de Sebastián agrandarse tanto como lo habían hecho el mismo, y dejo caer el libro en el frio piso de cemento mientras las hojas se corrían una tras otra hasta terminar en la pasta dura del libro.

¨Invisible como el aire, mas duro que el acero, mas redondo que la tierra y mas antiguo que el tiempo la prueba se encuentra dentro de arena quemada¨

No sabían quien había puesto ahí el mensaje y como había llegado ese libro a la estantería que estaba en la sala de estar, y tampoco sabia si era una coincidencia escoger ese libro entre los cientos de libros que hay en las estanterías.

El no creía en las coincidencias, pero si en el destino, una fuerza tan grande e inamovible como la misma fuerza que hace que los objetos caigan en vez de flotar, tan poderosa que nadie puede luchar contra el, tan escandalosa que nada puede acallar el grito del destino cuando te llama y eso mismo pasaba en ese instante, el destino los llamaba no como un grito, era apenas un susurro que solo los mas susceptibles podían escuchar y entender pero estaba claro que ninguno de ellos lo era o al menos no en ese momento.

Sebastián se libero de su letargo mental y levanto el libro del suelo releyendo una y otra vez las palabras, buscando mas información, ya había leído esas palabras antes, pero no se acordó donde lo había hecho y de pronto se quedo mirando el vacío a través de un cristal, trasparente que podía incluso no verse, podías ver el otro lado mas grande pero el otro lado no era ninguno en particular, solo era cristal… Cristal, casi grito la palabra, la respuesta era cristal, era un materia, transparente en su mayoría de casos, se obtenía a base de quemar arena y era capaz de durar cientos de años.

–Cristal­­–dijo en voz alta para que también lo oyera Daniel aunque estaba diciendo la palabra mas para si mismo que para su compañero.

La mente de Sebastián empezó a arder en posibilidades y recuerdos donde había leído esas palabras en otro lugar, y pequeñas imágenes que pasaban demasiado rápido lo vio, la otra parte de la frase, dentro de la oscuridad, en las profundidades del bosque de pinos, dentro de una habitación dentro de la tierra, pero estaba empezando a nevar y si iba a ese lugar era seguro que no regresaría hasta el anochecer y tal vez no la encontraría, por la nieve, pero era importante y antes de siquiera pronunciar una palabra Daniel le lanzo los abrigos a Sebastián y salieron por la puerta, Daniel detrás de Sebastián y se adentraron en el bosque, disponían de menos de veinte minutos para encontrarla o si no tardarían semanas en volver a buscarla.

El anochecer estaba cerca, el cielo se empezaba a tornar anaranjado y rosa y la tormenta de nieve empezaba a enfurecer, tapando un poco la visión de los jóvenes y llenando sus pestañas y hombros de copos de nieve que se iban acumulando formando una pequeña capa de nieve que se resbala por la ropa cada cierto tiempo y numero de pasos.

El tiempo se les terminaba y los tonos naranjas y rosas pasaron a un gris y azul pálidos que se empezaban a tornar oscuros cada segundo, les quedaban cinco minutos o quizá menos y seguían dando vueltas alrededor de los arboles, sin encontrar nada y la nieve estaba cubriendo ya sus pisadas, la tormenta se enfurecía y a ellos solo esperaban encontrar algo que tal vez no encontraran ese día.

–Creo que es mejor regresar–grito Sebastián por encima del ensordecer sonido del viento, la tormenta estaba en su apogeo, ya no solo eran copos de nieve ahora era nieve del tamaño de grumos que se pegaban a la piel y todo lo que hubiera a su paso incluso unos con otros formando pequeñas bolas de nieve que golpeaban de vez en cuando la cara de Daniel y Sebastián.

–Si creo que… –Daniel no alcanzo a terminar la oración por que se tropezó y cayo de cara a la nieve, en un principio pensó que fue gracias a una raíz que se expandían por todo el lugar, pero al levantarse sintió que el suelo no era tierra, y no se extendía por las profundidades de la tierra, era madera, madera vieja y desgastada por la nieve que rechino cuando paso por ella y vio una pequeña argolla de metal que estaba tan frio que podía pasar por hielo y volvió a gruñir la madera cuando Daniel jalo la argolla haciendo que la pequeña puerta del suelo se levantara y un olor a humedad inundo el lugar.

La entrada era estrecha, quizá un metro de ancho por dos de alto y se agrandaba luego de medio metro para dar paso a unas columnas de madera que sostenían el techo y dejaban paso a una habitación espaciosa con paredes de cemento gris, la habitación estaba fría y húmeda y las paredes llenas de manchas de humedad, en la parte derecha había un conducto de vidrio que se extendía mas haya del suelo de donde salía una débil luz azul y Daniel recordó la luz de la noche anterior y pensó si las dos tenían que ver, se iba acercar a ver de donde procedía esa luz pero el mensaje en la pared del fondo donde se encontraba una mesa llena de libros y porta velas de metal, el mensaje estaba escrito y repetido decenas de veces en la pared incluso empezaba a ser aterrador y vio como de nuevo los símbolos y signos se movían para formar palabras que el comprendiera, que el entendiera.

¨Sin color, sin forma, atrapada en un bucle, decidida a esperar, te espera, la segunda prueba se abrirá antes  que la primera,  aguarda y espera para consumir su alimento favorito MIEDO¨

La ultima palabra estaba escrita con sangre  ¨MIEDO¨ sangre seca y oscura, el aterrador final en sangre, y por fin capto el aroma del lugar como si la palabra hubiera abierto sus fosas nasales o se negara a oler la habitación olía a muerte a muerte de ambos, la muerte olvidada y esperando por volver a reclamar sus almas y vomito, y el vomito también salió por su nariz y sintió que se ahogaba y se arrodillo ante la nada mientras terminaba de vomitar y que sus piernas dejaran de sentirse flácidas y se recargo contra la pared mas cercana.

Todo iba tan rápido ¿Se desmoronara igual de rápido? No lo sabia pero esperaba que la respuesta fuera que no.

Sebastián lo observo y también tuvo un poco de nauseas pero las trago con fuerza y se acordó por que habían ido a ese lugar, ya no solo olía a podredumbre también a vomito y si esa compuerta que el lugar tenia como puerta no se abría la tiraría a patadas por que no podía quedarse a convivir con ese olor uno o dos días, lo suficiente para que la nieve se aflojara y volviera a abrirse, pero su compañero lo preocupaba un poco mas que quedarse encerrado con ese nauseabundo olor.

–¿Danny estas bien?–pregunto, sabia que la pregunta era tonta pero también era necesaria.

–Si estoy… bien–respondió y su voz salía como un graznido y se preocupo aun mas, el necesitaba agua para hidratarse de nuevo pero dentro de aquel lugar no había agua, solo olor a cadáver, libros con esquinas envenenadas y aquello que fueron a buscar, la runa encerrada en el cristal, la runa del agua, la necesitaran ambos mas adelante, podía sentirlo y el olor empezaba a ser insoportable.

Se acerco a la mesa que estaba pegada a la pared justo debajo de mensaje y tomo rápidamente la esfera de la mesa no sin antes revolver un montón de papeles y se giro para ver a Danny, que tenia las manos llenas de vomito y un poco de sangre debido a la caída.

–Debemos salir o nos quedaremos encerrados varios días–dijo serio aunque estaba sonriendo un poco al recordar la caída de Danny (se apeno por eso y su expresión se volvió neutra) se acercaron a donde estaba la compuerta y vieron que estaba abierta y una pequeña capa de tres centímetros de nieve se asentaba justo debajo de la entrada y empezaron a subir, mientras la nieve se les volvía a pegar a la ropa.


Seria una larga noche para los dos y solo era el comienzo, ¿que le espera al  joven que va a investigar la niebla dos horas mas tarde? justo cuando la luna este en su punto mas alto y le alborote el cabello mientras espera en el limite de la niebla… MIEDO.

MAS CONTENIDO

Hola...! Hoy vengo aparte de publicar mi historia casi diario debido a que ya esta escrita hasta el capitulo diez a promocionar historias y libros la preguntas es ¿Si les gustaría? quiero decir el internet esta lleno de criticas a libros e historias de muchos autores pero podríamos hacerlo un poco mas diferente, podríamos agregar historias del sitio de wattpad y así conocemos a potenciales nuevo autores y dar mas crédito a aquellas historias con pocas visitas, en caso de que les agrade la idea háganlo saber y si tienen algún libro del que quieren que haga reseña pueden dejarlo en un comentario o en un correo, todos son bienvenidos y seria uno por semana, uno de un autor reconocido y uno de wattpad ¿Que les parece la idea? a mi me entusiasma dar mi punto de vista y ayudar a los escritores, espero que también a ustedes les agrade, sin mas nos vemos en el próximo comunicado especial, un capitulo o hasta mi primera reseña.


DANTHONYY GRAND
10 DE MAYO DE 2016

lunes, 9 de mayo de 2016

Fuego Fatuo: Capitulo Dos

La sensación de agobio hacia que Jane se quisiera arrastrar por el suelo y salir de esa densa oscuridad donde lo único que podía escuchar eran reclamos y palabras en su contra, ella no había hecho nada malo, pero las palabras que caían por su mente decía lo contrario, creía que morir era la mejor acción pero termino en esa estúpida isla mágica atrapada con un chico que trataba de seducirla, pero lo peor eran los sueños que traían consigo recuerdos que no sabia que tenia como el de estos momentos.

–Eres una bastarda Jane, no solo jugaste conmigo, acabaste con mi ejercito y me has hecho a la idea de que me amas cuando no es así–decía aquella borrosa presencia, era como si la estuviera viendo a través de un vidrio de vapor, pero no sabia por que las palabras le dolían.

–Es mentira, yo no te use, yo solo…–busco las palabras adecuadas pero que podría decir en ese momento–No puedo saber realmente que siento por ti…–dijo seria pero antes de que pudiera pronunciar el nombre de la otra persona, la presencia la abofeteo y por alguna razón sentía el golpe tan real que la molesto.

–No pronuncies mi nombre, tu eres la mujer mas controladora y sucia que eh tenido el gusto de conocer, pero esto terminara aquí y ahora–dijo y las palabras calaron tan profundo en su alma que la embargo la desesperación, ella sabia que lo amaba pero temía a confesar su amor por la otra persona, tenia miedo de que la dejara y sus sentimientos fueran pisoteados, pero temía mas que la dejara sola.
–Eso es lo mejor–la cara de la joven se veía impasible pero sus ojos mostraban todos los sentimientos que sentía en ese momento, ira, miedo, tristeza, soledad, sentía demasiado que su mente ninguna parte de su cuerpo lo soportaba, pero no se lo demostraría, no le daría la satisfacción de saber lo que siente.

La presencia se dio media vuelta sin antes fruncir el ceño y mirarle despectivamente, podía sentir la tristeza viajando de su corazón a sus ojos y su mente volverse un borrón de pensamientos.

Se levanto removiéndose en su cama llena de sudor en medio de la noche y como todas las noches siempre despertaba sola.

La puerta de su habitación se abrió y se vio la cara de su compañero Ian tan preocupado e impasible como todas las noches que iba a ver si se encontraba bien, ya no recordaba cuantas veces se había levantado gritando en la oscuridad de su habitación y su compañero iba a visitarla para asegurarse de que estuviera bien y terminaba corriéndolo de su habitación tan rápido como llegaba.

–¿Otra pesadilla?–dijo desde la puerta sin entrar completamente a la habitación, sabia que lo echaría así que solo preguntaría eso y se volvería a regresar a su habitación y volvería a dormir, ella asintió levemente desde su cama y se recostó de nuevo dándole la espalda a la ventana por donde entraba la luz de la luna en esos momentos.

Se sintió tan sola que deseaba decirle a Ian que la acompañara y durmiera a su lado pero no lo haría, era testaruda sin duda pero su naturaleza tanto de líder como de mujer la obligaban a tragarse todo lo que sentía y nunca decirle a los demás lo que sentía.

–Buenas noches descansa–dijo con resignación el joven y se sintió triste, siempre se sentía triste al ser rechazado por Jane, el la quería y mucho pero Jane solo lo veía como se ve aun soldado en la batalla, como un peón como lo que realmente es un compañero y volvió con ese sentimiento de tristeza a su habitación donde fue difícil que conciliara el sueño y en algún momento de la noche se durmió.

Jane se quedo pensando en su sueño, si bien había tenido peores pesadillas y ni eso podía considerarse como tal, le había dejado en un estado de ebriedad emocional, sobre todo soledad e ira, era una guerrera, la mejor de su reino, podía acabar con ejércitos entero solo con su espada, podía usar cualquier objeto para matar, pero no podía luchar por sus sentimientos y deseos.

¿Dónde esta la mujer soñadora que solía esperar indudablemente el amor? Se pregunto con furia mientras apretaba las sabanas de su cama –A esperado tanto que olvido como se sentía el latir de su corazón ilusionado–dijo en voz alta y no sabia por que había dicho eso, pero le angustio la respuesta y se dispuso a dormir tratando de ignorar los atormentantes pensamientos que la confundían y hacían parecer débil, triste y femenina.

*******

Se sintió demasiado inservible cuando estando en medio entrenamiento se tropezó con sus pies y cayo de cara a la arena caliente, se sentía patética, abochornada y sudorosa pero sobre todo avergonzada, su cara ardía con la risa entrecortada de su compañero y le dedico una mirada de enojo desde el suelo que solo hacían que su compañero se riera mas, se veía patética y lo sabia pero le gustaba ver feliz a su compañero aunque fuera gracias a su torpeza que se reía, no lo hacia mucho y era gratificante ver que lo hiciera.

El dejo de reírse momentos después y la ayudo a levantarse y sacudirse la arena de la ropa para luego cambiar de entrenamiento a uno mas simple, le gustaba entrenar con Anthony, era un maestro excepcional y su físico la hacia arder en deseo de tocarlo, le gustaba mucho y era demasiado obvio que le gustaba y eso le molestaba.

–Natalia te parece si dejamos el entrenamiento por hoy– dijo Anthony fingiendo cansancio bostezando un poco y Natalia asintió levemente, ella se sentí fatal y los pulmones le ardían, tanto por el entrenamiento como por el sol, su parte de isla era horrenda, todo el tiempo hacia calor, la playa nunca terminaba y la cabaña esta rodeada de un pequeño bosque de palmeras que hacían mas húmedo el lugar, era una gigantesca playa y parecía que todo el tiempo era verano y odiaba eso ya que su pelo nunca se acomodaba y se esponjaba un poco.

Se estaban retirando de la playa que era donde normalmente entrenaban y comían para dirigirse a la cabaña cuando Anthony se detuvo e hizo que Natalia se detuviera también.

–Natalia, tengo un trabajo especial para ti–dijo mientras buscaba algo en el pequeño bolso de tela gastada que colgaba en diagonal de sus hombros.

–¿Qué clase de trabajo?–pregunto curiosa mientras deslizaba lascivamente la mirada por el cuerpo de Anthony desde los pies, pasando por sus piernas largas y gruesas por el entrenamiento, sus caderas mas estrechas que sus hombros, su abdomen firmen, su duro pecho junto con sus brazos, sus hombros anchos y bien definidos, su cuello un poco grueso pero sin exagerar, su barbilla, sus labios apetitosos, su nariz recta, sus pómulos fuertes, sus ojos verdes esmeralda con mirada distraída, su frente plana, hasta llegar a su cabello negro, ella ardía cada vez que lo observaba y casi sentía que se le hacia agua la boca, pero el solo la veía como una amiga lo cual la frustraba de sobre manera y le deja bien en claro que se podía ver pero no tocar, ella quería acurrucarse en su pecho y sentir la calidez de su cuerpo, sentir sus fuertes brazos protegiéndola de todo, pero sobretodo quería que la viera de otra manera.

Anthony después de rebuscar en su bolso, saco tres pequeñas esferas de vidrio de colores diferentes y se las dio un tanto dudoso y se percato de que dentro de estos cristales había piedras y se pregunto que eran.
–Las piedras son runas–dijo como si pudiera leer sus pensamientos, ella las miro curiosa era la primera vez que veía una tan cerca –y tu trabaja consiste en liberarlas del cristal–dijo sonriente y se marcho del lugar dejando a Natalia sola y confundida.

Era muy extraño que Anthony le dejara a Natalia cosas que hacer, que no fuera recolección, limpieza o cocina, ya que era un asco para la alquimia y aunque llevaban estudiándola mas de tres meses no se veía mejoría, ella decía que si no fuera por que Anthony es demasiado lindo aprendería mas, pero la verdad es que no confiaba en ella misma, era una inútil y una inservible, siempre le habían dicho eso y ella se lo creía, no tiene potencial pero por alguna razón esta en Cielo Mágico, no todas las personas pueden llegar a el pero si las que tienen ganas de cambiar al mundo y no que el mundo los cambie.

Suspirando empezó a caminar a la cabaña que compartía con Anthony pensando en como hacer la tarea que le encargo y pensó en buscar en las gruesas enciclopedias que llenaban la sala de estar haber si venia mas información sobre las runas o el cristal que las recubría.

Ese cristal no era cualquier tipo de cristal desde los colores que se mueven en su interior hasta la dureza de este esta claro que con simplemente estrellarlos en el suelo no servirá, necesitaban algo mas elemental para hacerle aunque sea una grieta que fuera significante.

Cristal Degirn era lo que protegía a las runas ¨un cristal hecho a base de diamante que solo se puedo romper con materiales específicos dictados por su fabricante¨  es una estupidez pensó Natalia, no entendía por que le dejo hacer eso Anthony pero no le gustaba, no era nada en concreto y que tal si ocupaba lava, o un trueno, no llovía muy seguido en Cielo Mágico lo hacia cada dos semanas o a veces no lo hacia en mese y acababa de llover hace apenas tres días, suspiro y siguió investigando sobre el cristal y las runas.

En total tenia había 20 runas pero las tres que tenia en su mano eran: Viento, metales y bestias, eran muy poderosas las tres pero no tenían relación la una con la otra y en ese parte de cielo mágico no hay viento, ni siquiera cuando llueve como podría liberar esa runa, suspiro y se dejo caer en el sillón deprimida, le gustaría saber que estaba haciendo su compañero en este momento y le explicara mejor que tenia que hacer, pero este era el momento del mes donde Anthony desaparecía por días para volver todo golpeado y lastimado.
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La suave brisa de la noche hacia que su cabello largo y oscuro se ondulara un poco, amaba estar en medio del bosque y sentirse libre y sin temor a que Marco lo viera y lo mirara como si estuviera loco, si bien es cierto que desde que llego a Cielo Mágico nunca se ha cortado el pelo, cosa que le gusta ya que nunca lo podía tener así en Modeum, también se la pasa leyendo cuando debería estar creando y creando en el laboratorio pero no quería entrar en el sin saber nada y ser un completo inútil.

Todavía no entendía como es que podía leer los libros, eran tan antiguos que no estaban escritos en su idioma natal o alguno que alguna vez haya conocido, pero sabia que decía cada libro y agradecía por eso, sin embargo la duda siempre estaba presente cada que daba una vuelta a la hoja y cada palabra se rescribía a su idioma para poder leerlo.

Se quedo observando la luna entre las hojas de los arboles estaban en pleno ciclo otoñal cuando a los arboles se les caen las hojas después de ponerse marrones y caerse de la rama, le encantaba estar en ese lugar, era frio pero no tampoco hacia calor y no había muchos tipos de animales si acaso unas cuantas liebres y uno que otro venado que dejaban vivir aun por mas hambre que tuvieran, esos animales eran hermosos y majestuosos y nunca podrían perdonarse el lastimarlos.

Se estaba quedando dormido cuando escucho pasos que iban en su dirección y se puso en alerta, no le agradaba Marco era mucho mas extraño que el, no solo por aquel pelo dorado y bien cortado si no también por su mirada sin expresiones era como si le molestara la presencia del otro chico y eso enfadaba a Demian.

Se volteo a ver quien era y se pellizco varias veces para creer que eso era mentira, no podía estar en un lugar así, simplemente no podía, el no podía entrar en Cielo Mágico, quiso gritarle y correr hasta que sus pulmones explotaran en su pecho antes que siquiera pensar que era real, pero no podía estaba quieto y con la mirada desorbitada por el pánico, el señor de las tinieblas estaba frente a el en toda sus ostentosidad y malvada presencia.

Se miraron a los ojos y sintió como si pudiera ver su muerte en aquellos ojos negros como la noche, se sintió mareado por la desesperación que corría en sus venas y bajo l mirada, sabia que eso podía ser la muerte, pero no le importaba no podía ver a la muerte y hacer que esta parpadeara primero.

¨Si me matas hazlo rápido y sin dolor¨ repetía su mente varias veces hasta que volvió a mirar hacia donde estaba y solo vio a Marco parado mirándolo raro de nuevo, su cuerpo empezó a convulsionarse y cayo con un ruido sordo entre las raíces de los arboles.

Todo daba vueltas a su alrededor y los colores cambiaban tan rápido que era imposible nombrarlo y entonces su cuerpo se desplomo en la oscuridad, y solo murmullos se escuchaban, luego pasaron a ser palabras y luego gritos y todos eran una sola frase, una frase dirigida a el, una frase que deseaba no fuera verdad.

¨El ultimo hijo de la oscuridad ha llegado, solo falta cuatro sacrificios y el final del exilio llegara, solo cuatro muertes para cuatro liberaciones¨

Despertó exaltado y casi se cae de los brazos de Marco si este no lo hubiera agarrado mejor y lo miro con su típica cara impasible que el tanto odiaba.

–¿Estas bien?–pregunto Marco con su voz áspera y cansada y miro como sus rasgos duros e inflexibles se suavizaban un poco.

–Estaría un poco mejor si me bajaras–dijo y Marco negó con la cabeza y lo siguió cargando por las profundidades del bosque –Estoy bien enserio, solo un poco confundido–dijo y marco lo vio con esos ojos grises y fríos como el invierno, le daba miedo, todo en el era imponente y fuerte sus rasgos, su cuerpo podría competir con la dureza de una piedra e incluso la cicatriz que salía de la camisa para terminar cerca de su oreja se veía demasiado bien en el, era un guerrero, el perfecto guerrero que podría llevar la victoria a Modeum.

–Esta bien pero prefiero llevarte así hasta la cabaña… ¿Qué es lo que ha sucedido allá atrás?–pregunto y Demian pudo notar un atisbo de curiosidad en sus ojos.

–No se, tuve una alucinación y luego mencionaron la frase hijos de la oscuridad ¿sabes lo que significa?–dijo el chico un poco incomodo por como lo estaba llevando Marco.

Sintió como el cuerpo de Marco se estremecía antes sus palabras y contesto un poco forzado después –Los hijos de la oscuridad, son una leyenda se dice que cuando el ultimo hijo de la oscuridad sea descubierto se tiene que dar un sacrificio de cuatro de estos hijos para que la oscuridad se reduzca, se dice que será la única oportunidad de liberar a Modeum de la noche interminable–dijo serio y entonces tomo sentido la frase o profecía con la que había soñado.

¿Quién era el ultimo hijo de la oscuridad? Y ¿Quiénes se sacrificarían para acabar con la oscuridad? Eran preguntas que se repetían en la cabeza de Demian y se dio cuenta entonces que quizá el fin de su estancia en Cielo Mágico era limitada de ahora en adelante.

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Des pues de la caminata a por la nieve a lado de Sebastián que iba contándome cosas que debía saber sobre el funcionamiento de la isla y como se las apaño para sobrevivir los primeros días era sorprendente.

Cuando llego a la isla no había ningún alimento o liquido en la cabaña, solo había utensilios, carbón y un sin fin de plantas que no podía consumir ya que muchas de ellas eran venenosas o ocupaban purificarse para consumirse, pero no sabia nada de cómo hacerlo, así que se construyo una lanza con una piedra y una vara larga y delgada y se puso a pescar, en la playa, luego hizo fogatas y durmió en la arena por que el frio era demasiado, después quedaba solo saciar su sed y creo una maquina a base de madera y tela para conseguir agua de la nieve y que esta no tuviera tierra u otros bichos y luego de  varios días consumiendo pescado el primer bote llego, previéndole de alimentos,  frutas y otro tipo de vivieres además de ropa y calzado mas cálido para la sección en la que estaba y lo raciono todo para que durara mínimo un mes o mas.

–Bien por ultimo lo que debes saber es que tenemos una misión en la isla y es crear uno de los cuatro principios de la alquimia, pero no todo es tan fácil como parece también tenemos…–se quedo pensando en las palabras que debía utilizar y mejor le dio una nota para que el mismo se enterara.

¨CM S.4
A*** M** D**
Bienvenidos a Cielo Mágico, ustedes son unos de los pocos
Afortunados en poder disfrutar de la estancia en una tierra tan mágica
Como lo es Cielo mágico sin embargo como todo
En este no es gratis y el hecho de haberlos traídos
A esta isla es por la única razón de derrotar
A la oscuridad ustedes son nuestro ultimo
Recurso.
Tienen que crear el elixir de la eterna juventud
Para poder salir de la isla, pero poder completarlo
Necesitan pasar las otras tres pruebas que se esconden
En el interior de la isla.
Buena suerte y que un fuego fatuo los acompañe
–O¨


Daniel se quedo un momento meditando las palabras del mensaje y lo reviso por los lados para saber cuales eran las otras tres pruebas pero no tenia ninguna idea.

–¿A que se refiere con otras tres pruebas?–pregunto curioso Daniel mientras observaba mejor a su compañero.

–Bueno, no lo se pero creo que las runas que hay en nuestra sección es una, puede que también haya una escondida en la niebla y la ultima quizá lo sepamos mas adelante–dijo un poco dudoso pero eso era mejor que no tener nada en mente.

Llegaron a la cabaña que estaba justo al pie de una enorme montaña que era cortada por la niebla y estaba cubierta de nieve y se pregunto ¿que si gritaba tan fuerte como pudiera la nieve caería causando una avalancha? Negó con la cabeza y entro a la cabaña que estaba hecha en su totalidad por madera, tenia una pequeña salita con dos sofás, una mesa de noche con varios libros apilados encima de esta y varias estanterías repletas de libros, luego había una puerta que entraba a una cocina con terminados en piedra para el fogón y una mesa para cuatro personas, también había dos escaleras una para llegar al laboratorio que estaba equipado con lo mejor de esa época y parecía como entrar a otro mundo donde literalmente la ciencia lo dominaba, la otra escalera llevaba a una segunda planta donde se encontraba el baño y dos habitaciones con camas de grandes y mas estanterías con libros, tenia una alfombra marrón con negro cubriendo el suelo, un sofá en una esquina y una mesa de noche frente a este, al lado de la cama había dos buros pequeños con lámparas de queroseno encima de estos y justo al fondo un baño propio y un closet que contenía dos cambios de ropa cálida igual a la que traía en ese instante y dos pares de zapatos.

–Bueno esta será tu habitación te dejare para que te acostumbres a ella, solo recuerda que tenemos que levantarnos al amanecer para entrenar y realizar el experimento–dijo con una sonrisa y luego salió de la habitación dejando solo a Daniel que se dispuso a darse un baño.

No se había dado cuenta de que ya había anochecido hasta que salió del baño y la oscuridad reinaba en la habitación solo siendo un poco iluminada por la luz de la luna.

Encendió las velas de queroseno que estaban en los buros y la habitación se lleno de tonos naranjas y negros y observo la soledad de su habitación mientras se quedaba dormido.


Sus parpados pesaban demasiado y no podía tenerlos abiertos mucho tiempo, quería quedarse despierto mas tiempo pero se sentía tan exhausto y su herida dolía que no pudo resistirse y cerrar los ojos por un instante que en realidad fueron minutos y vio una luz azul pasar por su ventana iluminando la habitación con su luz pero se quedo dormido antes de siquiera poder levantarse y mirar por la ventana para saber que era aquella luz.