Hola chicos, les comento que estoy participando por un libro xD me gustaría que siguieran a LectoBloggers hace reseñas sobre libros muy buenas y sobre libros también muy buenos les dejos el concurso aquí y espero que también participen
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Aquí encontraras historias en su mayoría bisexuales, otras tantas solo homosexuales y quizá hasta heterosexuales el amor es amor vea como se vea, te invito a que leas lo que mas te guste, lo que mas te agrade quizá hasta te aterre pero es parte de mi entretenimiento y el tuyo, siéntate, tomate un café, o un te o hasta un refresco y acompáñame en este viaje lleno de olas de diferentes tamaños y colore, es gratis y entretenido, solo debes recordar que todo es cíclico.
domingo, 29 de mayo de 2016
jueves, 12 de mayo de 2016
RESEÑA A LA MILLA VERDE By Stephen King
La milla verde es uno de esos libros que no puedes parar de leer una vez que empiezas, ¿Por que? quizá me preguntes, por que tiene de todo, tiene romanticismo en un poder elemental sin dejar de ser paja que puedas saltarte, tiene partes tediosas, todo hay que decirlo con sinceridad pero que se te olvidan mientras lo sigues leyendo, el libro esta narrado desde la perspectiva de un solo personaje pero no por eso omite los pensamientos de otros personajes.
También nos habla del sistema penitenciario y de la muerte a mano de la Freidora o la silla eléctrica, es muy interesante la forma en que Stephen King lo hace.
Este libro lo describiría en una frase ¨Asombroso, sentimental e injusto¨ por que es todo lo que encontraran en este libro, te habla de presos que son sometidos a la silla eléctrica de como pasan sus días en celdas donde solo se les cumple una petición o a veces hasta mas, te hace olvidar los delitos que hicieron y te hace creer que podrán salvarse que el escritor tomara su pluma y papel y los sacara de una manera mágica pero no lo hace y te demuestra que incluso para los tontos, los mas malos y los milagros siempre llega un fin.
Podría hablar de este libro y nunca terminaría se a convertido en uno de mis favoritos y mas si le agregas un clima lluvioso con rayos y tormentas, 100% recomendable te deja pensando en muchas cosas, tiene romance (como ya lo dije) te narra una de las injusticias mas inolvidables que te mantendrán despierto toda la noche y por si fuera poco tiene su lado mágico y tenebroso que solo las historia de King tiene, mi calificación para este libro es 5 estrellas de 5 y para que ustedes comprendan esta nota deberán leerlo por que les aseguro que es una historia que nunca olvidaran y que quizá pueda dejarlos sin sueño aunque sea el primer día después de terminarla.
Por ultimo como dato curioso este libro tiene una adaptación cinematográfica muy buena y recomendable también los invito a verla después de que lean el libro o quizá antes para que disfruten mucho mejor la película.
CALIFICACION
martes, 10 de mayo de 2016
ADELANTO DE: DEJALO IR... Próximamente
Ted escuchaba a John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr,
George Harrison, Pete Best y Stuart Sutcliffe y los éxitos que el casete de Let
It Be contenía, le gustaban sus canciones aunque le daba un poco de sueño, un
sueño tranquilo y siempre los ponía para dormir y para conducir, lo calmaba y
lo ayudaba a pensar con claridad y con mas regularidad luego de que su esposa y
él decidieran que ya no estaban a gusto juntos, fue un acuerdo amistoso, ambos
se quedaron con la mitad que ambos habían conseguido, ella se quedo con el
perro y el con el auto, ella se quedo con la casa de Atlanta y el con el
departamento de Desbrook, ella se quedo con la vajilla de porcelana y él con la
batería de cocina, ella se quedo con la lavadora y la secadora y el con la sala
y la televisión, ambos se habían puesto a la mitad de la noche a separar sus
bienes, que querían y que no y al no tener hijos todo se hizo mucho mas fácil.
Aun no entendía como había terminado, en un día todo era
feliz, se habían conocido en el trabajo, ambos trabajaban para un empresa de
diseño grafico y ambos fueron asignados en el mismo equipo para crear la
propaganda y diseños de una fabrica de ropa interior para hombres, se odiaban a
muerte y sus ideas nunca congeniaban, no podían verse por que ya se ladraban y
gruñían, pero ellos no veían la química que hacían juntos, si olvidaban lo mal
que se complementaban y quizá por eso no funciono, el sexo era lo mejor del
mundo, la convivencia podía ser mejor, pero solían pelear sobre todo y en las
decisiones importantes aun mas, se pelearon hasta por el color de las
servilletas para su boda y por el tipo de flores que deberían usar, pero nunca
lo dejaron por que se amaban y todas las peleas se reconciliaban en la noche
con sexo ardiente y lleno de sentimientos que los dejaba exhausto y
sudorosos, completamente felices.
Fuego Fatuo: Capitulo Tres
Ese nuevo mundo o como lo llamaban los habitantes de este
Cielo Mágico estaba lleno de cosas imposibles, de cosas sorprendente, no solo
runas que tienen el poder de controlar elementos o seres vivos, había mas que
faltaba por descubrir su procedencia y una de esas cosas era la luz azul tan
azul como el mar reflejado en el cielo, tan brillante como el sol y tan misteriosa
como la isla misma.
Se levanto un poco cansado y no tenia ganas de abrir los
ojos y quedarse bajo sus sabanas calientes y dentro de su habitación, pero para
su mala Sebastián se interpuso entre sus deseos de dormir mas horas y le quito
las sabanas y lo tiro al suelo de un simple movimiento, se quejo cuando su
cuerpo cayo en el frio piso de madera y se levanto lentamente perezoso por las
horas de sueño y vio que todavía estaba oscuro el cielo y la habitación y solo
unos pocos rayos de sol teñían la oscuridad de un azul mas claro que la noche
junto con toques rosas y amarillos.
Nunca había visto un amanecer en toda su vida y sin duda era
lo mas hermoso que haya visto desde que nació, vivir bajo las sombra de una
tela oscura que cubría al mundo era triste y desolador, no había plantas, todas
se habían secado, la alimentación era principalmente de carnes y alguna que
otra planta que se cultivaba en pequeños espacios determinados para plantar que
el Oscuro les había dejado, el había visto como la codicia de esa hectárea de
tierra con luz poseía a las personas y las mataba poco a poco hasta que el
huerto pasaba a otras manos y estos también morían.
Sebastián lo saco de sus pensamientos lanzándole una
almohada y lo miro impaciente, sabia que se les hacia tarde para lo que fuera
que fuesen hacer pero sin duda ver lo increíble que puede ser el sol y como
hace que la naturaleza florezca en todos los aspecto es abrumador y hermoso y
deseo que todos en Modeum pudieran ver y sentir la brisa de aquel amanecer y el
calor del sol, pero no podían y al menos que de verdad pudieran no lo
apreciarían como lo hace el, solo estaría felices de verlo, pero sentirían
aquella abrumadora sensación de saces espiritual cuando vez un amanecer luego
de una noche eterna.
Aquella mañana Sebastián se paso enseñándole cosas básicas y
algunos cristales, líquidos de colores extraños y de precedencia dudosa junto
con proyectos y anotaciones que había ido recolectando a base de prueba y
error, era divertido verlo explicar todo como un pequeño niño al que le pides
que te diga cuales son sus dulces favoritos y se perdió entre sus ojos y las
información que su boca pronunciaba y estuvo entretenido todo el día con el, le
agradaba su compañía y podía notar que el estaba cansado de estar solo, por la
forma en que le sonreía y lo miraba como si fuera una alucinación mas de su
mente.
Su padre solía decir que el olvido era el mejor licor del
alma, ya que dejabas de sentir y dejabas de pensar pero su padre era un
borracho y uno de los alquimistas mas grandes luego de la orden, pero eso no
quitaba el hecho de que fuera un borracho.
El pensaba diferente de su padre y decía que el olvido era
un veneno para el alma, por que perdías lo que te hacia persona y lo que habías
aprendido y así se sentía en ese momento como un cascaron vacío que ocupa
llenarse de líquidos para formar una vida en su interior, no tenia recuerdos
mas haya de la noche donde murió y como se sintió ese día pero no mas, sabia
que tenia padre y era un borracho que filosofaba a base de licor y que tenia un
hermano, pero no recordaba si estaba muerto o vivo.
–Daniel– le hablo Sebastián y volteo rápidamente a verlo y
el tenia una mirada de consternación en el rostro junto con un poco de
preocupación por la poca atención que estaba poniendo en esos momentos.
–¿Qué pasa?–pregunto forzándose a salir de sus pensamientos
y de los pocos recuerdos que tenia, no entendía mucho de lo que decía y solo
asintió cuando tenia que hacerlo pero no estaba poniendo atención.
–¿Te sientes bien?–dijo con algo parecido a la preocupación
en sus ojos y no sabia si contarle o no hacerlo, decidió por no hacerlo no era
importante y la confianza era casi nula entre los dos.
–Bastante bien como para seguir con el paseo–dijo refiriéndose
a la charla y Sebastián suspiro, sabia que mentía, no explicaba como lo sabia
pero lo sabia, era como una pequeña hormiga metida en su oreja que le obliga a
rascarse y preguntarle para quitarse la comezón y lo ignoro y siguió con su
platica pero aun así Daniel seguía en otro mundo, un mundo donde el olvido y la
oscuridad todavía siguen presentes.
Todo paseo tiene infinitas partes que lo hacen único, un
principio en un lugar muy popular y no tan interesante, una caminata que
despejaba dudas y los acercaba al paisaje y al guía del paseo, un momento de
tensión donde los nervios se contraen por que saben que se acerca el momento
que todos esperaban, el momento que marca la diferencia entre un paseo y otro,
la diferencia que hace que los paseos se hagan mas seguidos y ahí es donde se
encontraban Daniel y Sebastián, delante de cortina de niebla y con sus cuerpos
estremeciéndose de expectación.
Era un espectáculo único ese despliegue de tonos grises y
blancos, era como ver un huracán desde las nubes, la niebla no era estática,
eran remolinos, vueltas, giros, pendientes y vertiginosas que se detienen en
algún punto antes de tocar las puntas del cabello de Sebastián.
Se detuvieron y observaron aquel movimiento de la niebla
expectantes, como si su peor pesadilla saliera de aquella niebla y se los
llevara a lo mas profundo para desfigurarlos y asesinarlos a sangre fría.
–Esta niebla es aterradora–dijo Sebastián con una mirada
perturbada y Daniel solo pudo asentir solemnemente mientras veía como la mirada
de Sebastián buscaba algo mas halla de la niebla, algo que el no podía ver pero
que si sentía y el deseo de entrar en esa misteriosa niebla fue tan grande que
el hecho de voltear hacia un lado dolió.
–Esta niebla es maravillosa–dijo Daniel luego de unos minutos
observando de nuevo la niebla y no supo por que lo decía pero tenia razón
aquella niebla era maravillosa, era un helado en un desierto, desconcertante y
anhelante.
–Desde que llegue a Cielo
Mágico esto es lo único a lo que le tengo miedo, siento que una vez que
entre no hay marcha atrás y lo único que encontrare será el olvido entre la
neblina junto con la muerte, pero se que en algún momento será necesario para
salir de Cielo Mágico, atravesar la
niebla y sentirse perdido por el tiempo que este desee que esperes por algo
mas, por algo que solo ella sabe–guardo silencio, no sabia si lo estaba
diciendo para Daniel o para si mismo pero era un pensamiento que tenia guardado
en su mente desde el primer instante en el que vio la imponente vista de Cielo Mágico y todo cambiaria, pero
¿para bien? O ¿para mal? No lo sabia y la piel le picaba cada que veía esa
niebla viviente que se detenía en alguna pared invisible entre la realidad de
ellos y la realidad de donde proviene aquella monstruosidad blanca y gris.
Daniel se estremeció cuando escucho hablar a Sebastián, por
un momento sintió como aquella niebla atravesara la pared invisible que la
retenía y se metiera en su nariz, boca y orejas para viajar por todo su sistema
cardio-vascular y llegara a su corazón para llenarlo todo de una profunda
incertidumbre y deseo de perderse en las profundidades de la pared invisible.
Los dos giraron a verse y vieron sus reflejos en los ojos
del otro y en las esquina la niebla inundándolos como pequeños marcos que
encerraban el deseo de entrar en aquella niebla y olvidarse de todo.
–¡ENTREN!–gritaron
desde lo mas profundo de sus mentes y ambos lo ignoraron, pensando que solo era
una alucinación, pero la voz no se iba y les gritaba a ambos que entraran, los
invitaba a entrar, los incitaba a tocar con la yemas de sus dedos aquellos
colores neutros que se movían, que estaban vivos y ambos se dieron media vuelta
y caminaron de regreso a la cabaña, con solo un pensamiento en su mente ¨Tengo
que entrar a esa niebla¨ y uno de ellos lo haría esa misma noche.
El día paso tranquilamente una vez acabado el recorrido y
terminado de explicarle a Daniel el funcionamiento de las cosas de la sección a
la que ahora pertenecía, Sebastián se encerró en el laboratorio mientras Daniel
se quedo leyendo un libro en la entrada de la cabaña que esta cubierta por un
tejado de madera y debajo de esta un banco pegado a la pared de la cabaña
apenas cubierto por el tejado.
Estaba tan entretenido leyendo recostado en el banco de
madera, que sintió como si nada tuviera sentido dentro de la isla, estaba
acostado en un banco, debajo de un tejado de madera, en medio de un paraíso
invernal, rodeado de paredes interminables de niebla y no tenia frio ni miedo,
pero si se sentía perdido, perdido en el interminable misterio que representaba
su estancia en cielo mágico, era como un
clavo en un bote lleno de tachuelas, ignoras que hace ahí pero no puedes negar
su presencia.
Sus ojos se agrandaron como dos pelotas de beisbol y sus
cejas casi podían tocar las raíces de su cabello, sorprendido leyó una y otra
vez ese único párrafo en medio de la hoja amarillenta y manchada de tinta en la
parte central, signos y símbolos que el solo había visto en la libreta de su
padre, era código alquímico, pero cuando sus ojos pasaron sobre las ligeras
líneas de tinta en el papel, los símbolos y letras se ensimismaron y se
separaron tan rápido formando palabras que el nunca había esperado leer, eran
las indicaciones de una de las pruebas, se levanto rápidamente del banco, dando
un salto y corriendo al laboratorio donde encontró a Sebastián sentado se veía
un poco cansado y deprimido en aquella esquina del lugar en un banco alto de
madera, parecía como si estuviera castigado con ver la nada en la unión de las
dos paredes pero se levanto cuando vio a Daniel, casi bufando por el repentino
ejercicio de correr hasta donde se encontraba.
Le tendió el libro abierto en la pagina donde estaba
mientras, respiraba profundo para eliminar la agitación de su cuerpo y mirar
los ojos verde de Sebastián agrandarse tanto como lo habían hecho el mismo, y
dejo caer el libro en el frio piso de cemento mientras las hojas se corrían una
tras otra hasta terminar en la pasta dura del libro.
¨Invisible como el aire, mas duro que el acero, mas redondo que la tierra
y mas antiguo que el tiempo la prueba se encuentra dentro de arena quemada¨
No sabían quien había puesto ahí el mensaje y como había
llegado ese libro a la estantería que estaba en la sala de estar, y tampoco
sabia si era una coincidencia escoger ese libro entre los cientos de libros que
hay en las estanterías.
El no creía en las coincidencias, pero si en el destino, una
fuerza tan grande e inamovible como la misma fuerza que hace que los objetos
caigan en vez de flotar, tan poderosa que nadie puede luchar contra el, tan
escandalosa que nada puede acallar el grito del destino cuando te llama y eso
mismo pasaba en ese instante, el destino los llamaba no como un grito, era
apenas un susurro que solo los mas susceptibles podían escuchar y entender pero
estaba claro que ninguno de ellos lo era o al menos no en ese momento.
Sebastián se libero de su letargo mental y levanto el libro
del suelo releyendo una y otra vez las palabras, buscando mas información, ya
había leído esas palabras antes, pero no se acordó donde lo había hecho y de
pronto se quedo mirando el vacío a través de un cristal, trasparente que podía
incluso no verse, podías ver el otro lado mas grande pero el otro lado no era
ninguno en particular, solo era cristal… Cristal, casi grito la palabra, la
respuesta era cristal, era un materia, transparente en su mayoría de casos, se
obtenía a base de quemar arena y era capaz de durar cientos de años.
–Cristal–dijo en voz alta para que también lo oyera Daniel
aunque estaba diciendo la palabra mas para si mismo que para su compañero.
La mente de Sebastián empezó a arder en posibilidades y
recuerdos donde había leído esas palabras en otro lugar, y pequeñas imágenes
que pasaban demasiado rápido lo vio, la otra parte de la frase, dentro de la
oscuridad, en las profundidades del bosque de pinos, dentro de una habitación
dentro de la tierra, pero estaba empezando a nevar y si iba a ese lugar era
seguro que no regresaría hasta el anochecer y tal vez no la encontraría, por la
nieve, pero era importante y antes de siquiera pronunciar una palabra Daniel le
lanzo los abrigos a Sebastián y salieron por la puerta, Daniel detrás de
Sebastián y se adentraron en el bosque, disponían de menos de veinte minutos
para encontrarla o si no tardarían semanas en volver a buscarla.
El anochecer estaba cerca, el cielo se empezaba a tornar
anaranjado y rosa y la tormenta de nieve empezaba a enfurecer, tapando un poco
la visión de los jóvenes y llenando sus pestañas y hombros de copos de nieve
que se iban acumulando formando una pequeña capa de nieve que se resbala por la
ropa cada cierto tiempo y numero de pasos.
El tiempo se les terminaba y los tonos naranjas y rosas
pasaron a un gris y azul pálidos que se empezaban a tornar oscuros cada
segundo, les quedaban cinco minutos o quizá menos y seguían dando vueltas
alrededor de los arboles, sin encontrar nada y la nieve estaba cubriendo ya sus
pisadas, la tormenta se enfurecía y a ellos solo esperaban encontrar algo que
tal vez no encontraran ese día.
–Creo que es mejor regresar–grito Sebastián por encima del
ensordecer sonido del viento, la tormenta estaba en su apogeo, ya no solo eran
copos de nieve ahora era nieve del tamaño de grumos que se pegaban a la piel y
todo lo que hubiera a su paso incluso unos con otros formando pequeñas bolas de
nieve que golpeaban de vez en cuando la cara de Daniel y Sebastián.
–Si creo que… –Daniel no alcanzo a terminar la oración por
que se tropezó y cayo de cara a la nieve, en un principio pensó que fue gracias
a una raíz que se expandían por todo el lugar, pero al levantarse sintió que el
suelo no era tierra, y no se extendía por las profundidades de la tierra, era
madera, madera vieja y desgastada por la nieve que rechino cuando paso por ella
y vio una pequeña argolla de metal que estaba tan frio que podía pasar por
hielo y volvió a gruñir la madera cuando Daniel jalo la argolla haciendo que la
pequeña puerta del suelo se levantara y un olor a humedad inundo el lugar.
La entrada era estrecha, quizá un metro de ancho por dos de
alto y se agrandaba luego de medio metro para dar paso a unas columnas de
madera que sostenían el techo y dejaban paso a una habitación espaciosa con
paredes de cemento gris, la habitación estaba fría y húmeda y las paredes
llenas de manchas de humedad, en la parte derecha había un conducto de vidrio
que se extendía mas haya del suelo de donde salía una débil luz azul y Daniel
recordó la luz de la noche anterior y pensó si las dos tenían que ver, se iba
acercar a ver de donde procedía esa luz pero el mensaje en la pared del fondo
donde se encontraba una mesa llena de libros y porta velas de metal, el mensaje
estaba escrito y repetido decenas de veces en la pared incluso empezaba a ser
aterrador y vio como de nuevo los símbolos y signos se movían para formar
palabras que el comprendiera, que el entendiera.
¨Sin color, sin forma, atrapada en un bucle, decidida a esperar, te
espera, la segunda prueba se abrirá antes
que la primera, aguarda y espera
para consumir su alimento favorito MIEDO¨
La ultima palabra estaba escrita con sangre ¨MIEDO¨ sangre seca y oscura, el aterrador
final en sangre, y por fin capto el aroma del lugar como si la palabra hubiera
abierto sus fosas nasales o se negara a oler la habitación olía a muerte a
muerte de ambos, la muerte olvidada y esperando por volver a reclamar sus almas
y vomito, y el vomito también salió por su nariz y sintió que se ahogaba y se
arrodillo ante la nada mientras terminaba de vomitar y que sus piernas dejaran
de sentirse flácidas y se recargo contra la pared mas cercana.
Todo iba tan rápido ¿Se desmoronara igual de rápido? No lo
sabia pero esperaba que la respuesta fuera que no.
Sebastián lo observo y también tuvo un poco de nauseas pero
las trago con fuerza y se acordó por que habían ido a ese lugar, ya no solo olía
a podredumbre también a vomito y si esa compuerta que el lugar tenia como
puerta no se abría la tiraría a patadas por que no podía quedarse a convivir
con ese olor uno o dos días, lo suficiente para que la nieve se aflojara y
volviera a abrirse, pero su compañero lo preocupaba un poco mas que quedarse
encerrado con ese nauseabundo olor.
–¿Danny estas bien?–pregunto, sabia que la pregunta era
tonta pero también era necesaria.
–Si estoy… bien–respondió y su voz salía como un graznido y
se preocupo aun mas, el necesitaba agua para hidratarse de nuevo pero dentro de
aquel lugar no había agua, solo olor a cadáver, libros con esquinas envenenadas
y aquello que fueron a buscar, la runa encerrada en el cristal, la runa del
agua, la necesitaran ambos mas adelante, podía sentirlo y el olor empezaba a
ser insoportable.
Se acerco a la mesa que estaba pegada a la pared justo
debajo de mensaje y tomo rápidamente la esfera de la mesa no sin antes revolver
un montón de papeles y se giro para ver a Danny, que tenia las manos llenas de
vomito y un poco de sangre debido a la caída.
–Debemos salir o nos quedaremos encerrados varios días–dijo
serio aunque estaba sonriendo un poco al recordar la caída de Danny (se apeno
por eso y su expresión se volvió neutra) se acercaron a donde estaba la
compuerta y vieron que estaba abierta y una pequeña capa de tres centímetros de
nieve se asentaba justo debajo de la entrada y empezaron a subir, mientras la
nieve se les volvía a pegar a la ropa.
Seria una larga noche para los dos y solo era el comienzo,
¿que le espera al joven que va a
investigar la niebla dos horas mas tarde? justo cuando la luna este en su punto
mas alto y le alborote el cabello mientras espera en el limite de la niebla…
MIEDO.
MAS CONTENIDO
Hola...! Hoy vengo aparte de publicar mi historia casi diario debido a que ya esta escrita hasta el capitulo diez a promocionar historias y libros la preguntas es ¿Si les gustaría? quiero decir el internet esta lleno de criticas a libros e historias de muchos autores pero podríamos hacerlo un poco mas diferente, podríamos agregar historias del sitio de wattpad y así conocemos a potenciales nuevo autores y dar mas crédito a aquellas historias con pocas visitas, en caso de que les agrade la idea háganlo saber y si tienen algún libro del que quieren que haga reseña pueden dejarlo en un comentario o en un correo, todos son bienvenidos y seria uno por semana, uno de un autor reconocido y uno de wattpad ¿Que les parece la idea? a mi me entusiasma dar mi punto de vista y ayudar a los escritores, espero que también a ustedes les agrade, sin mas nos vemos en el próximo comunicado especial, un capitulo o hasta mi primera reseña.
DANTHONYY GRAND
10 DE MAYO DE 2016
lunes, 9 de mayo de 2016
Fuego Fatuo: Capitulo Dos
La sensación de agobio hacia que Jane se quisiera arrastrar
por el suelo y salir de esa densa oscuridad donde lo único que podía escuchar
eran reclamos y palabras en su contra, ella no había hecho nada malo, pero las
palabras que caían por su mente decía lo contrario, creía que morir era la
mejor acción pero termino en esa estúpida isla mágica atrapada con un chico que
trataba de seducirla, pero lo peor eran los sueños que traían consigo recuerdos
que no sabia que tenia como el de estos momentos.
–Eres una bastarda Jane, no solo jugaste conmigo, acabaste
con mi ejercito y me has hecho a la idea de que me amas cuando no es así–decía
aquella borrosa presencia, era como si la estuviera viendo a través de un
vidrio de vapor, pero no sabia por que las palabras le dolían.
–Es mentira, yo no te use, yo solo…–busco las palabras
adecuadas pero que podría decir en ese momento–No puedo saber realmente que
siento por ti…–dijo seria pero antes de que pudiera pronunciar el nombre de la
otra persona, la presencia la abofeteo y por alguna razón sentía el golpe tan
real que la molesto.
–No pronuncies mi nombre, tu eres la mujer mas controladora
y sucia que eh tenido el gusto de conocer, pero esto terminara aquí y
ahora–dijo y las palabras calaron tan profundo en su alma que la embargo la
desesperación, ella sabia que lo amaba pero temía a confesar su amor por la
otra persona, tenia miedo de que la dejara y sus sentimientos fueran
pisoteados, pero temía mas que la dejara sola.
–Eso es lo mejor–la cara de la joven se veía impasible pero
sus ojos mostraban todos los sentimientos que sentía en ese momento, ira,
miedo, tristeza, soledad, sentía demasiado que su mente ninguna parte de su
cuerpo lo soportaba, pero no se lo demostraría, no le daría la satisfacción de
saber lo que siente.
La presencia se dio media vuelta sin antes fruncir el ceño y
mirarle despectivamente, podía sentir la tristeza viajando de su corazón a sus
ojos y su mente volverse un borrón de pensamientos.
Se levanto removiéndose en su cama llena de sudor en medio
de la noche y como todas las noches siempre despertaba sola.
La puerta de su habitación se abrió y se vio la cara de su
compañero Ian tan preocupado e impasible como todas las noches que iba a ver si
se encontraba bien, ya no recordaba cuantas veces se había levantado gritando
en la oscuridad de su habitación y su compañero iba a visitarla para asegurarse
de que estuviera bien y terminaba corriéndolo de su habitación tan rápido como
llegaba.
–¿Otra pesadilla?–dijo desde la puerta sin entrar
completamente a la habitación, sabia que lo echaría así que solo preguntaría
eso y se volvería a regresar a su habitación y volvería a dormir, ella asintió
levemente desde su cama y se recostó de nuevo dándole la espalda a la ventana
por donde entraba la luz de la luna en esos momentos.
Se sintió tan sola que deseaba decirle a Ian que la
acompañara y durmiera a su lado pero no lo haría, era testaruda sin duda pero
su naturaleza tanto de líder como de mujer la obligaban a tragarse todo lo que
sentía y nunca decirle a los demás lo que sentía.
–Buenas noches descansa–dijo con resignación el joven y se
sintió triste, siempre se sentía triste al ser rechazado por Jane, el la quería
y mucho pero Jane solo lo veía como se ve aun soldado en la batalla, como un
peón como lo que realmente es un compañero y volvió con ese sentimiento de
tristeza a su habitación donde fue difícil que conciliara el sueño y en algún
momento de la noche se durmió.
Jane se quedo pensando en su sueño, si bien había tenido
peores pesadillas y ni eso podía considerarse como tal, le había dejado en un
estado de ebriedad emocional, sobre todo soledad e ira, era una guerrera, la
mejor de su reino, podía acabar con ejércitos entero solo con su espada, podía
usar cualquier objeto para matar, pero no podía luchar por sus sentimientos y
deseos.
¿Dónde esta la mujer soñadora que solía esperar
indudablemente el amor? Se pregunto con furia mientras apretaba las sabanas de
su cama –A esperado tanto que olvido como se sentía el latir de su corazón
ilusionado–dijo en voz alta y no sabia por que había dicho eso, pero le
angustio la respuesta y se dispuso a dormir tratando de ignorar los
atormentantes pensamientos que la confundían y hacían parecer débil, triste y
femenina.
*******
Se sintió demasiado inservible cuando estando en medio
entrenamiento se tropezó con sus pies y cayo de cara a la arena caliente, se
sentía patética, abochornada y sudorosa pero sobre todo avergonzada, su cara
ardía con la risa entrecortada de su compañero y le dedico una mirada de enojo
desde el suelo que solo hacían que su compañero se riera mas, se veía patética
y lo sabia pero le gustaba ver feliz a su compañero aunque fuera gracias a su
torpeza que se reía, no lo hacia mucho y era gratificante ver que lo hiciera.
El dejo de reírse momentos después y la ayudo a levantarse y
sacudirse la arena de la ropa para luego cambiar de entrenamiento a uno mas
simple, le gustaba entrenar con Anthony, era un maestro excepcional y su físico
la hacia arder en deseo de tocarlo, le gustaba mucho y era demasiado obvio que
le gustaba y eso le molestaba.
–Natalia te parece si dejamos el entrenamiento por hoy– dijo
Anthony fingiendo cansancio bostezando un poco y Natalia asintió levemente,
ella se sentí fatal y los pulmones le ardían, tanto por el entrenamiento como
por el sol, su parte de isla era horrenda, todo el tiempo hacia calor, la playa
nunca terminaba y la cabaña esta rodeada de un pequeño bosque de palmeras que
hacían mas húmedo el lugar, era una gigantesca playa y parecía que todo el
tiempo era verano y odiaba eso ya que su pelo nunca se acomodaba y se esponjaba
un poco.
Se estaban retirando de la playa que era donde normalmente
entrenaban y comían para dirigirse a la cabaña cuando Anthony se detuvo e hizo
que Natalia se detuviera también.
–Natalia, tengo un trabajo especial para ti–dijo mientras
buscaba algo en el pequeño bolso de tela gastada que colgaba en diagonal de sus
hombros.
–¿Qué clase de trabajo?–pregunto curiosa mientras deslizaba
lascivamente la mirada por el cuerpo de Anthony desde los pies, pasando por sus
piernas largas y gruesas por el entrenamiento, sus caderas mas estrechas que
sus hombros, su abdomen firmen, su duro pecho junto con sus brazos, sus hombros
anchos y bien definidos, su cuello un poco grueso pero sin exagerar, su
barbilla, sus labios apetitosos, su nariz recta, sus pómulos fuertes, sus ojos
verdes esmeralda con mirada distraída, su frente plana, hasta llegar a su
cabello negro, ella ardía cada vez que lo observaba y casi sentía que se le
hacia agua la boca, pero el solo la veía como una amiga lo cual la frustraba de
sobre manera y le deja bien en claro que se podía ver pero no tocar, ella
quería acurrucarse en su pecho y sentir la calidez de su cuerpo, sentir sus
fuertes brazos protegiéndola de todo, pero sobretodo quería que la viera de
otra manera.
Anthony después de rebuscar en su bolso, saco tres pequeñas
esferas de vidrio de colores diferentes y se las dio un tanto dudoso y se
percato de que dentro de estos cristales había piedras y se pregunto que eran.
–Las piedras son runas–dijo como si pudiera leer sus
pensamientos, ella las miro curiosa era la primera vez que veía una tan cerca –y
tu trabaja consiste en liberarlas del cristal–dijo sonriente y se marcho del
lugar dejando a Natalia sola y confundida.
Era muy extraño que Anthony le dejara a Natalia cosas que
hacer, que no fuera recolección, limpieza o cocina, ya que era un asco para la
alquimia y aunque llevaban estudiándola mas de tres meses no se veía mejoría,
ella decía que si no fuera por que Anthony es demasiado lindo aprendería mas,
pero la verdad es que no confiaba en ella misma, era una inútil y una
inservible, siempre le habían dicho eso y ella se lo creía, no tiene potencial
pero por alguna razón esta en Cielo Mágico,
no todas las personas pueden llegar a el pero si las que tienen ganas de
cambiar al mundo y no que el mundo los cambie.
Suspirando empezó a caminar a la cabaña que compartía con
Anthony pensando en como hacer la tarea que le encargo y pensó en buscar en las
gruesas enciclopedias que llenaban la sala de estar haber si venia mas
información sobre las runas o el cristal que las recubría.
Ese cristal no era cualquier tipo de cristal desde los
colores que se mueven en su interior hasta la dureza de este esta claro que con
simplemente estrellarlos en el suelo no servirá, necesitaban algo mas elemental
para hacerle aunque sea una grieta que fuera significante.
Cristal Degirn era lo que protegía a las runas ¨un cristal
hecho a base de diamante que solo se puedo romper con materiales específicos
dictados por su fabricante¨ es una
estupidez pensó Natalia, no entendía por que le dejo hacer eso Anthony pero no
le gustaba, no era nada en concreto y que tal si ocupaba lava, o un trueno, no
llovía muy seguido en Cielo Mágico lo
hacia cada dos semanas o a veces no lo hacia en mese y acababa de llover hace
apenas tres días, suspiro y siguió investigando sobre el cristal y las runas.
En total tenia había 20 runas pero las tres que tenia en su
mano eran: Viento, metales y bestias, eran muy poderosas las tres pero no
tenían relación la una con la otra y en ese parte de cielo mágico no hay
viento, ni siquiera cuando llueve como podría liberar esa runa, suspiro y se
dejo caer en el sillón deprimida, le gustaría saber que estaba haciendo su
compañero en este momento y le explicara mejor que tenia que hacer, pero este
era el momento del mes donde Anthony desaparecía por días para volver todo
golpeado y lastimado.
********
La suave brisa de la noche hacia que su cabello largo y oscuro
se ondulara un poco, amaba estar en medio del bosque y sentirse libre y sin
temor a que Marco lo viera y lo mirara como si estuviera loco, si bien es
cierto que desde que llego a Cielo Mágico
nunca se ha cortado el pelo, cosa que le gusta ya que nunca lo podía tener así
en Modeum, también se la pasa leyendo cuando debería estar creando y creando en
el laboratorio pero no quería entrar en el sin saber nada y ser un completo
inútil.
Todavía no entendía como es que podía leer los libros, eran
tan antiguos que no estaban escritos en su idioma natal o alguno que alguna vez
haya conocido, pero sabia que decía cada libro y agradecía por eso, sin embargo
la duda siempre estaba presente cada que daba una vuelta a la hoja y cada
palabra se rescribía a su idioma para poder leerlo.
Se quedo observando la luna entre las hojas de los arboles
estaban en pleno ciclo otoñal cuando a los arboles se les caen las hojas
después de ponerse marrones y caerse de la rama, le encantaba estar en ese
lugar, era frio pero no tampoco hacia calor y no había muchos tipos de animales
si acaso unas cuantas liebres y uno que otro venado que dejaban vivir aun por
mas hambre que tuvieran, esos animales eran hermosos y majestuosos y nunca
podrían perdonarse el lastimarlos.
Se estaba quedando dormido cuando escucho pasos que iban en
su dirección y se puso en alerta, no le agradaba Marco era mucho mas extraño
que el, no solo por aquel pelo dorado y bien cortado si no también por su
mirada sin expresiones era como si le molestara la presencia del otro chico y
eso enfadaba a Demian.
Se volteo a ver quien era y se pellizco varias veces para
creer que eso era mentira, no podía estar en un lugar así, simplemente no
podía, el no podía entrar en Cielo Mágico,
quiso gritarle y correr hasta que sus pulmones explotaran en su pecho antes que
siquiera pensar que era real, pero no podía estaba quieto y con la mirada
desorbitada por el pánico, el señor de las tinieblas estaba frente a el en toda
sus ostentosidad y malvada presencia.
Se miraron a los ojos y sintió como si pudiera ver su muerte
en aquellos ojos negros como la noche, se sintió mareado por la desesperación
que corría en sus venas y bajo l mirada, sabia que eso podía ser la muerte,
pero no le importaba no podía ver a la muerte y hacer que esta parpadeara
primero.
¨Si me matas hazlo rápido y sin dolor¨ repetía su mente
varias veces hasta que volvió a mirar hacia donde estaba y solo vio a Marco
parado mirándolo raro de nuevo, su cuerpo empezó a convulsionarse y cayo con un
ruido sordo entre las raíces de los arboles.
Todo daba vueltas a su alrededor y los colores cambiaban tan
rápido que era imposible nombrarlo y entonces su cuerpo se desplomo en la
oscuridad, y solo murmullos se escuchaban, luego pasaron a ser palabras y luego
gritos y todos eran una sola frase, una frase dirigida a el, una frase que
deseaba no fuera verdad.
¨El ultimo hijo de la oscuridad ha llegado, solo falta cuatro
sacrificios y el final del exilio llegara, solo cuatro muertes para cuatro
liberaciones¨
Despertó exaltado y casi se cae de los brazos de Marco si
este no lo hubiera agarrado mejor y lo miro con su típica cara impasible que el
tanto odiaba.
–¿Estas bien?–pregunto Marco con su voz áspera y cansada y
miro como sus rasgos duros e inflexibles se suavizaban un poco.
–Estaría un poco mejor si me bajaras–dijo y Marco negó con
la cabeza y lo siguió cargando por las profundidades del bosque –Estoy bien
enserio, solo un poco confundido–dijo y marco lo vio con esos ojos grises y fríos
como el invierno, le daba miedo, todo en el era imponente y fuerte sus rasgos,
su cuerpo podría competir con la dureza de una piedra e incluso la cicatriz que
salía de la camisa para terminar cerca de su oreja se veía demasiado bien en
el, era un guerrero, el perfecto guerrero que podría llevar la victoria a
Modeum.
–Esta bien pero prefiero llevarte así hasta la cabaña… ¿Qué
es lo que ha sucedido allá atrás?–pregunto y Demian pudo notar un atisbo de
curiosidad en sus ojos.
–No se, tuve una alucinación y luego mencionaron la frase
hijos de la oscuridad ¿sabes lo que significa?–dijo el chico un poco incomodo
por como lo estaba llevando Marco.
Sintió como el cuerpo de Marco se estremecía antes sus
palabras y contesto un poco forzado después –Los hijos de la oscuridad, son una
leyenda se dice que cuando el ultimo hijo de la oscuridad sea descubierto se
tiene que dar un sacrificio de cuatro de estos hijos para que la oscuridad se
reduzca, se dice que será la única oportunidad de liberar a Modeum de la noche
interminable–dijo serio y entonces tomo sentido la frase o profecía con la que
había soñado.
¿Quién era el ultimo hijo de la oscuridad? Y ¿Quiénes se
sacrificarían para acabar con la oscuridad? Eran preguntas que se repetían en
la cabeza de Demian y se dio cuenta entonces que quizá el fin de su estancia en
Cielo Mágico era limitada de ahora en
adelante.
********
Des pues de la caminata a por la nieve a lado de Sebastián
que iba contándome cosas que debía saber sobre el funcionamiento de la isla y
como se las apaño para sobrevivir los primeros días era sorprendente.
Cuando llego a la isla no había ningún alimento o liquido en
la cabaña, solo había utensilios, carbón y un sin fin de plantas que no podía
consumir ya que muchas de ellas eran venenosas o ocupaban purificarse para
consumirse, pero no sabia nada de cómo hacerlo, así que se construyo una lanza
con una piedra y una vara larga y delgada y se puso a pescar, en la playa,
luego hizo fogatas y durmió en la arena por que el frio era demasiado, después
quedaba solo saciar su sed y creo una maquina a base de madera y tela para
conseguir agua de la nieve y que esta no tuviera tierra u otros bichos y luego
de varios días consumiendo pescado el
primer bote llego, previéndole de alimentos,
frutas y otro tipo de vivieres además de ropa y calzado mas cálido para
la sección en la que estaba y lo raciono todo para que durara mínimo un mes o
mas.
–Bien por ultimo lo que debes saber es que tenemos una
misión en la isla y es crear uno de los cuatro principios de la alquimia, pero
no todo es tan fácil como parece también tenemos…–se quedo pensando en las
palabras que debía utilizar y mejor le dio una nota para que el mismo se
enterara.
¨CM S.4
A*** M** D**
Bienvenidos a Cielo Mágico, ustedes son unos de los pocos
Afortunados en poder disfrutar de la estancia en una tierra tan mágica
Como lo es Cielo mágico sin embargo como todo
En este no es gratis y el hecho de haberlos traídos
A esta isla es por la única razón de derrotar
A la oscuridad ustedes son nuestro ultimo
Recurso.
Tienen que crear el elixir de la eterna juventud
Para poder salir de la isla, pero poder completarlo
Necesitan pasar las otras tres pruebas que se esconden
En el interior de la isla.
Buena suerte y que un fuego fatuo los acompañe
–O¨
Daniel se quedo un momento meditando las palabras del
mensaje y lo reviso por los lados para saber cuales eran las otras tres pruebas
pero no tenia ninguna idea.
–¿A que se refiere con otras tres pruebas?–pregunto curioso
Daniel mientras observaba mejor a su compañero.
–Bueno, no lo se pero creo que las runas que hay en nuestra
sección es una, puede que también haya una escondida en la niebla y la ultima
quizá lo sepamos mas adelante–dijo un poco dudoso pero eso era mejor que no
tener nada en mente.
Llegaron a la cabaña que estaba justo al pie de una enorme
montaña que era cortada por la niebla y estaba cubierta de nieve y se pregunto
¿que si gritaba tan fuerte como pudiera la nieve caería causando una avalancha?
Negó con la cabeza y entro a la cabaña que estaba hecha en su totalidad por
madera, tenia una pequeña salita con dos sofás, una mesa de noche con varios
libros apilados encima de esta y varias estanterías repletas de libros, luego
había una puerta que entraba a una cocina con terminados en piedra para el
fogón y una mesa para cuatro personas, también había dos escaleras una para
llegar al laboratorio que estaba equipado con lo mejor de esa época y parecía
como entrar a otro mundo donde literalmente la ciencia lo dominaba, la otra
escalera llevaba a una segunda planta donde se encontraba el baño y dos
habitaciones con camas de grandes y mas estanterías con libros, tenia una
alfombra marrón con negro cubriendo el suelo, un sofá en una esquina y una mesa
de noche frente a este, al lado de la cama había dos buros pequeños con
lámparas de queroseno encima de estos y justo al fondo un baño propio y un
closet que contenía dos cambios de ropa cálida igual a la que traía en ese
instante y dos pares de zapatos.
–Bueno esta será tu habitación te dejare para que te
acostumbres a ella, solo recuerda que tenemos que levantarnos al amanecer para
entrenar y realizar el experimento–dijo con una sonrisa y luego salió de la
habitación dejando solo a Daniel que se dispuso a darse un baño.
No se había dado cuenta de que ya había anochecido hasta que
salió del baño y la oscuridad reinaba en la habitación solo siendo un poco
iluminada por la luz de la luna.
Encendió las velas de queroseno que estaban en los buros y
la habitación se lleno de tonos naranjas y negros y observo la soledad de su
habitación mientras se quedaba dormido.
Sus parpados pesaban demasiado y no podía tenerlos abiertos
mucho tiempo, quería quedarse despierto mas tiempo pero se sentía tan exhausto
y su herida dolía que no pudo resistirse y cerrar los ojos por un instante que
en realidad fueron minutos y vio una luz azul pasar por su ventana iluminando
la habitación con su luz pero se quedo dormido antes de siquiera poder
levantarse y mirar por la ventana para saber que era aquella luz.
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