NOTA: La ciudad es completamente ficticia, los personajes presentados a continuación son inventos del autor y la banda mencionada no tiene nada que ver con la historia, es uno de mis álbumes favorito y quise ponerlo como una de las cosas principales en la historia y sobre todo esta historia contiene contenido bisexual es decir chicoxchica y chicoxchico si no te gusta puedes saltarte a la siguiente o a la siguiente.
–Tenemos asuntos pendientes, usted y yo así que… si desea marcharse
hágalo pero en algún momento, en algún lugar del mundo nos volveremos a
encontrarnos de nuevo… por que así como la vida y la muerte se topan, usted y
yo nos toparemos y resolveremos esta historia inconclusa– Victor de la Hoz
–A veces el dejar ir es un acto de mucho mas poder que defenderse o
aferrarse–
UNO
La noche era fría, el frio era del norte, pero había estada
haciendo demasiado calor últimamente en la ciudad de Desbrook al este de
Atlanta, en las noticias habían dicho que había probabilidad de lluvia pero
nunca dijeron que la tormenta del años se desataría ese día, los rayos partían
el cielo cada cierto tiempo, haciendo crujir el aire y romper el silencio con
un estruendo, otras veces solo eran los rayos que se dirigían a la tierra como
arpones serpenteantes y luminosos que destruían la oscuridad de las negras y
tumorosas nubes que lloraban acidas lagrimas sobre los humanos y luego dejaba
atrás una calma espantosa que a muchos les gustaba pero no a Ted Derril, para
el la calma después de la tormenta era como una promesa de que no todo es tan
bonito y menos en Desbrook Atlanta.
Ted escuchaba a John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr,
George Harrison, Pete Best y Stuart Sutcliffe y los éxitos que el casete de Let
It Be contenía, le gustaban sus canciones aunque le daba un poco de sueño, un
sueño tranquilo y siempre los ponía para dormir y para conducir, lo calmaba y
lo ayudaba a pensar con claridad y con mas regularidad luego de que su esposa y
él decidieran que ya no estaban a gusto juntos, fue un acuerdo amistoso, ambos
se quedaron con la mitad que ambos habían conseguido, ella se quedo con el perro
y el con el auto, ella se quedo con la casa de Atlanta y el con el departamento
de Desbrook, ella se quedo con la vajilla de porcelana y él con la batería de
cocina, ella se quedo con la lavadora y la secadora y el con la sala y la
televisión, ambos se habían puesto a la mitad de la noche a separar sus bienes,
que querían y que no y al no tener hijos todo se hizo mucho mas fácil.
Aun no entendía como había terminado, en un día todo era
feliz, se habían conocido en el trabajo, ambos trabajaban para un empresa de
diseño grafico y ambos fueron asignados en el mismo equipo para crear la
propaganda y diseños de una fabrica de ropa interior para hombres, se odiaban a
muerte y sus ideas nunca congeniaban, no podían verse por que ya se ladraban y
gruñían, pero ellos no veían la química que hacían juntos, si olvidaban lo mal
que se complementaban y quizá por eso no funciono, el sexo era lo mejor del
mundo, la convivencia podía ser mejor, pero solían pelear sobre todo y en las
decisiones importantes aun mas, se pelearon hasta por el color de las
servilletas para su boda y por el tipo de flores que deberían usar, pero nunca
lo dejaron por que se amaban y todas las peleas se reconciliaban en la noche
con sexo ardiente y lleno de sentimientos que los dejaba exhausto y
sudorosos, completamente felices.
Se habían visto esa noche y la reunión aun estaba en su
mente como si la estuviera viviendo en ese momento, el centro de Atlanta estaba
lleno de nieve, esa madrugada había caído una ventisca y las calles tenían diez
centímetros de nieve cubriendo el suelo, pero para las dos de la tarde las
calles ya estaban limpias y se podía ver el asfalto mojado debido a los copos
de nieve derretidos en la calle y haciéndolo brillar como si tuviera
brillantina y miles y miles de litros de abrillantador hubieran caído sobre
este, a los limites de la calle charcos de lodo llenaban el lugar y alguno que
otro montón de nieve también decoraba la calle y los arboles que se bamboleaban
de un lado a otro con el aire y los copos de nieve pegándose a la corteza seca
y amarillenta que solo se consigue en el invierno.
Se vieron en un restaurante familiar, les gustaban las cosas
simples a pesar de que su casa estaba llena de arte, de estanterías llenas de
libros y de un patio gigante, fue duro el traslado pero les habia hecho bien a
los dos y ahora eran amigos, de una manera que solo una pareja separada puede
serlo, se conocían perfectamente los dos, se querían pero no se amaban y les
gustaba la compañía del otro.
–¿Va todo bien?–dijo Olivia Dreighmar, su ahora ex–esposa
que había regresado a su apellido de soltera por que no quería causarle
problemas a Ted por eso, se veía cansada y mas vieja de lo que aparentaba, con
su pelo pintado de blanco, sus ojeras y su piel mas pálida, el debería estar
preguntando eso, no ella y se sintió un poco culpable por apenas notar su
aspecto en ese instante, pero algo mas profundo lo inquietaba y el no sabia que
era.
–Si, va todo bien, solo creo que me voy a enfermar–dijo y
paso el dorso de su mano por su nariz y mocos liquido transparentes quedaron
pegados al dorso de su mano como una película de agua que se seco con una
servilleta –No te ves muy bien, ¿has descansado bien?–dijo preocupado, Olivia
lo miro con un aire despectivo que decía que había tenido momentos mejores.
–No te preocupes por eso, mejor cuéntame ¿hay alguien
especial de quien deba saber?–dijo curiosa y sonriendo, noto que sus encías
estaban pálidas y su cabello se veía mas débil, se estaba preocupando
demasiado, pensó si es que había alguien, pero no lo había, desde su divorcio
se ha concentrado en su trabajo y solo de vez en cuando se masturbaba sin
pensar en nadie, solo para sentirse mas ligero y luego se encontraba pensando
en su antiguo compañero de piso en la universidad y se encontraba con el en
bares donde se emborrachaban y terminaban en algún motel barato mas ebrios que
una margarita y con jaqueca y no recordaban nada mas que se habían tomado hasta
el jarrón de la mesa y ambos se reían por eso y por el olor a cuba que se solía
oler en las mañanas del domingo, antes bebía por su esposa, pero ahora lo hacia
por costumbre.
–No, no hay nadie, eh estado ocupado en mi trabajo y en
otras cosas para salir con alguien–Emborrachándose con antiguos amigos y
desechando su vida por el alcohol, si el supiera que su vida estaba apunto de
tomar varios giros de 360 grados a una velocidad exorbitante no hubiera dicho
aquello–¿Qué me dices de ti?–le pregunto curioso y ella lo miro extraño como si
le estuviera diciendo adiós y es que eso le estaba diciendo.
–Ted, necesito decirte esto, quizá sea la ultima vez que nos
veamos, quizá ya nunca jamás lo hagamos, me acaban de diagnosticar cáncer
cerebral me quedan varios meses de vida, quiero que sepas que te quiero mucho,
quizá hasta te amo, eres mi mejor amigo y fuiste el mejor ex–esposo que puede
haber tenido, me diste una vida estupenda, fuiste el mejor compañero y el mejor
amante que tuve, nuestro matrimonio no tuvo éxito es cierto pero somos mejores
como amigos, no te preocupes por Dixie se lo quedara mi madre–Ted se quedo
callado mientras su antigua esposa hablaba, el mundo pareció haberse callado y
solo había escuchado hasta me quedan varios meses de vida y sentía que estaba
por perder a la persona mas importante para el en ese momento pero no podía
hacer nada, impotencia era lo que sentía en ese momento y agradeció que todavía
no hubieran comido por que si no hubiera vomitado.
–Pero, dijiste que era solo un resfriado–dijo con nudo en la
garganta que lo ahogaba, lo acongojaba, en ese momento se sintió lleno, completamente
lleno de cosas que quería gritarle, que quería decirle, quería mandar todo a la
mierda y sobre todo estar en su casa y no haberla conocido, pero no se trata de
querer o no querer, debía y tenia que conocerla.
–Es una mentira piadosa, entiendo que estés enojado, lo se
desde hace un mes, poco después de que nos vimos la ultima vez, pero no sabia
como decírtelo, tenia que hacerlo por que…–se levanto furioso, tanto tiempo,
creía que por lo menos eran amigos, buenos amigos o hasta mejores amigos pero la
confianza fue algo que ninguno de los tuvo y la principal razón por la que ese
matrimonio se acabo, lanzo un par de billetes a la mesa y salió, espero varios
minutos en la puerta, no volteo pero la vio en el reflejo del cristal, estaba
llorando con las manos en sus mejillas y el salió, el viento frio le golpeo
como pequeñas cuchillas y entro a su auto hecho un manojo de sentimientos sin
aflorar, lo haría con una copa de whisky y unas buenas canciones de los Beatles
una vez que llegara a su casa pero nunca jamás lo haría.
Regreso de nuevo a la carretera, ceso la lluvia, los truenos
y empezó a caer granizo, y luego a nevar.
–El mundo se esta acabando y solo quiero un poco de licor
para disfrutarlo–dijo Ted mientras veía caer los copos de nieve que se juntaban
en la parte exterior de la carretera, que se escarchaba a los lados como
costras secas en las orillas del asfalto y hacían del camino algo mas
complicado.
Los Beatles seguían sonando en el auto, su suave música lo
hacia dormitar de vez en cuando y los recuerdos de la platica con su ex mujer
lo hacían despertarse, en uno de esos movimientos bruscos donde su barbilla
tocaba su pecho y sus manos se iban hacia el lado derecho o izquierdo,
atravesando los carriles y desviándose, se quedo dormido mas de cinco segundos
y el auto toco las costras resbaladizas de la carretera y con el mismo peso del
cuerpo de Ted el auto acelero, cada vez mas y mas rápido.
¨All the day
I me mine, I me mine, I me mine
All the night
I me mine, I me mine, I me mine
…¨
El auto se salió del camino, como un trompo girando por la
carretera entrando y saliendo del carril pero nunca saliendo de la carretera,
nunca adentrándose en el lodoso y sinuoso prado por el que era cubierta la
carretera, Ted se levanto sintiendo la fuerza con la que giraba intento,
frenar, intento arreglar el sentido con el que corría el auto pero lo único que
pensaba es ¨Moriré, moriré y me encontrare con Olivia en el otro mundo¨ la luz
de la radio resplandeció, blanca como la luz que se vería en la nada, inundo el
auto, aunque solo la podía ver, solo podía sentir el, con un calor deprimente y
una luz tan brillante como el mismo sol, parecía provenir de todos lados, de
las ventanas del auto, del techo, de los asientos, llenaba y vaciaba todo al
mismo tiempo ¨La luz de la muerte, el final del túnel¨ otro pensamiento mas
erróneo, salido de su tonta cabeza.
Como otra alucinación de la noche, el carro se salió de la
carretera y mientras avanzaba girando sobres sus ruedas y sobre el hielo y la
nieve que se arremolinaba en todos lados.
¨TIENES UNA ULTIMA OPORTUNIDAD,
TE LA DARE PERO DEBES OLVIDARTE DE TU CUERPO, OLVIDARTE DE EXISTIR Y SOBRE TODO
OLVIDARTE DE LAS COSAS SENCILLAS¨
Esa voz le dio miedo a Ted, era profunda y estaba furiosa,
el no pidió otra oportunidad, para que quería otra, todavía no lo sabia, pero
había dejado muchas cosas por hacer y ahora le tocaba completarlas a otras
personas pero ¿Cómo se comunicaría con ella? No lo sabia, no lo entendía y
entonces todo se volvió negro, un sonido zumbante penetro en su cabeza y las
canciones de los Beatles pasaron sonando en su cabeza a la velocidad del sonido
y entonces todo se paro el auto se estrello contra un árbol deteniéndose en
seco, la luz se fue y de su nariz goteaba sangre, olia el grasiento olor de la
gasolina que salía a chorros del auto y entonces como si la vida estuviera
dispuesto a asesinarlo y hacerlo mierda un rayo cayo en aquel árbol que
empezaba a quedarse sin hojas, que se estaba quedando calvo y sus ramas con
peluquines verdes se encendieron y cayeron como suspiros en la nieve, al
parecer todavía no terminaba la tormenta eléctrica.
Un suspiro es capaz de incendiar bosques pero en aquel
momento el suspiro de una hoja carmesí, ardiente que no se apago por la nieve y
no se alejo del charco de gasolina empezó a arder como la pólvora esparcida por
un pequeño camino el fuego camino arrastrándose furioso por la nieve sin
detenerse, sin apagarse y el auto envuelto en gasolina se prendió fuego y luego
estallo en una bola de fuego y partes de metal, aluminio y piel por todo el
prado haciendo que la nieve se disipara por un momento y luego como una
antorcha el auto quedo en llamas por toda la noche, exhumando humo gris por las
ventanas, con muchas partes esparcidas por el lugar y un olor calcinante que
ahuyentaba al clima y a los animales, solo quedo el caparazón del auto como una
calavera deforme y un casete plástico con la cinta dañada a unos metros de
distancia, Let It Be se leía en el lomo de este.
El auto dejo de arder a las doce de la mañana del día siguiente,
un camión de bomberos, una ambulancia y dos patrullas fueron al lugar del
accidente y se dio por muerto a Ted Derril ¨Algo mas que los Beatles acaban con
su vida¨ fue el titulo del periódico de ese día y nunca mas se volvió a saber
del señor Derril.
Dos
Los meses después del trágico accidente Derril pasaron sin
complicaciones, como una flecha que espera dar contra algo pero que sigue
teniendo la misma velocidad sin reproches, sin viento que la mueva o acelere la
marcha, contaste que se mueve por el universo y el mundo, por eras y por años
sin detenerse, pasaron tres meses y en el departamento de evidencia de la
ciudad de Atlanta hicieron una venta de evidencia de casos cerrados para juntar
fondos y reparar algunas de las celdas que sufrieron daños por el invierno y
que habían quedado inundadas o sin electricidad, dejando a los reas encerrados
por días en la celdas y algunas hasta murieron (tres presos), el día estaba
brillante y lo que hace tres meses había sido una temporada horrible de ventiscas
parecía haberse disipado y solo había viento y sol.
Tom, se levanto tarde ese día la noche anterior se la paso
desvelado intentando alcanzar a su joven amigo Frider114 en un juego en línea
pero se quedo dormido al estar a solo quince niveles de alcanzarlo, a las
cuatro de la mañana, y como buen solterón con un trabajo ¨Creativo¨ no tenia
hora de levantarse y menos a sus veinticinco años, donde lo único que lo
impulsaba a seguir en el mundo eran los videojuegos, la buena música y sus
amigos virtuales y su mejor amigo Dylan que trabaja como policía de la hermosa
Desbrook Atlanta, ese día lo había invitado a la venta de ¨cosas olvidadas¨ en
la comisaria y ya iba tarde por dos horas, se baño, se puso ropa que considero
limpia y que fuera presentable, le faltaba rasurarse pero en ese momento no le
apeteció y salió de su casa en su anticuada bicicleta una Schwinn demasiado
grande, pero no para Tom quien salió como una centella rodante por las calles.
El viento frio le golpeaba la cara, tardo media hora en
llegar y cuando llego vio que ya casi todo se había acabado, su amigo tenia una
cara de pocos amigos y se notaba que estaba furioso con él y lo peor es que
sabia que se había desvelado jugando videojuegos y sobre todo le había dicho
que no se durmiera tarde y que estuviera puntual y sus ojeras contradecirían
todas las excusas que diera, suspiro y se acerco a su amigo, quien lo miro como
alguien que mira la comida que menos le gusta en la mesa y un nudo se le formo
en la garganta su amigo enojado no era algo que viera comúnmente aunque
últimamente lo había dejado abajo y siempre llegaba tarde a sus citas e incluso
había dejado de acompañarlo a los bolos los sábados por las noches.
–Hola Dy ¿Cómo va la venta? Parece que todo va viento popa
¿No?–le dedico una mirada despectiva y siguió explicando el funcionamiento de
unas esposas a una anciana que parecía mucho mas interesada en ver como se las
ponía y quitaba Dylan que en comprarlas.
–Entiendo entonces veré que me gusta para comprarlo–dijo y
se alejo un poco apenado por apenas ser tomado en cuenta por su amigo aunque se
lo tenia merecido por llegar tarde, se prometió que no llegaría tarde y que
compraría muchas cosas para mejorarle el animo, pero cuando consulto el saldo
de su cartera, se dio cuenta que no podría hacer aquello.
Reviso las cajas de cartón y algunas de plástico que estaban
sobre mesas blancas de plástico y algunas debajo de estas, paso por en medio de
las cajas y se detuvo en una mesa donde se podían apreciar casetes de bandas de
rock antiguas, vio a The Strookes, uno de los Killers, Muse, Pink Floyd, había
muchos todos apilados como torres de plástico transparente y algunos hasta
cubiertos pos sus paquetes originales, tomo tres de ellos que era lo único que
le alcanzaba a comprar sin dañar tanto su cartera, uno de The Strookes, el de
los Killers y uno que estaba hasta arriba que solo decía Let It Be y estaba un
poco dañado de la cinta (esta rota) pero con un poco de cinta negra podría
arreglarlo.
–Veo que te has tomado tu tiempo en escoger tres casetes de
música ¿Alguna otra cosa que desees señor mal amigo?–dijo Dylan en tono de
reproche por alguna razón le pareció lindo su cara enojada, le sonrió contra
todo pronostico y respondió.
–¿Qué te parece una comida terminando tu turno?–dijo
pagándolos y el lo miro como si estuviera loco y diciendo con la mirada ¨Estoy
demasiado molesto contigo como para aceptar tu invitación¨ –Sera en el Whip´s
–dijo y consulto mentalmente el sueldo de su cartera y quitando la compra de
galletas, dulces y cereales que tanto le gustaban y que podría sobrevivir sin
ellos le alcanzaba.
Dylan pareció pensárselo, ese era su restaurante favorito
por sobre todo el mundo y se podía conseguir lasaña y espagueti por menos de
quince diez dólares, y para su precio era demasiado buena de las mejores que
haya probado, suspiro cansado de que su mejor siempre llegara tarde a todo y
fuera demasiado irresponsable.
–Esta bien pero tu pagas–Tom se rio y levanto las manos como
en agradecimiento, por un momento había pensado que no iría y tendría que
regresarse a su casa solo con su bicicleta y sin su mejor amigo.
–Claro, yo invito, aunque deberías agradecer a mi ingenioso
trabajo que puedo permitírmelo–mintió últimamente no estaba haciendo nada, era
un escritor y pintor a medio tiempo que llevaba el seudónimo de Frederick
Stonghel y sus historias no eran ni muy buenas ni muy malas, eran para pasar el
rato y aunque su contrato con las editoriales le obligaban a escribir dos
libros por año y una antología de libros cortos en hacia demasiado tiempo que
no se presentaba a juntas, que no tocaba su maquina de escribir o su
computadora y las ideas centrales de sus historias se basaban en el cantar de
los grillos e interminables analogías de las rosas, no podía escribir sobre
aquello, ya había demasiadas rosas espinosas y demasiados grillos cantores.
–Mi turno termina en hora y media, puedes esperar aquí
mientras le explico a esta señora como abrir y cerrar las esposas y quien las
utilizo o dentro esta un reproductor de casetes portátiles por que no lo pruebas
con el grandioso John Lennon, quizá hasta pueda hacerte un descuento si decides
comprarlo– dijo con una sonrisa y Tom solo asintió y se fue a buscar el
reproductor, que lo encontró detrás de unos libros con los lomos desgatados y
las puntas de la tapa mordidas estaban a menos de un dólar.
Empezó primero por el que era de los Killers y le fascino
desde la primera canción, escucho tres y luego lo saco del reproductor que hizo
un sonido seco y temió por un momento haberlo destruido, luego coloco el de The
Strookes y le pareció interesante como las canciones sonaban frescas y
divertidas, le gusto pero se quedaba por el de los Killers, y por ultimo Let It
Be que por el comentario que había hecho su amigo sabia que era de los Beatles.
Las canciones se cortaban y dejaban una estela sin sonido
que duraba hasta tres segundos y luego volvía a sonar pero adelantada, era la
cinta que estaba dañada, cuando regresara a su casa la repararía, se dijo
aunque no estaba muy seguro de poder hacerlo, la echo en la bolsa de platico
que le había dado Dylan y noto que habían pasado cuarenta minutos escuchando
música, el reproductor costaba tres dólares y se dijo que podría comprarlo y lo
hizo, se paso los otros cincuenta minuto entre observando objetos y leyendo una
novela de Dickens que no tenia la hoja inicial y se sintió muy tonto por no
saber como comenzaba pero aun así lo leyó hasta que su amigo le toco el hombro
y el casi tira el libro del susto.
–Ceo que Oliver tiene un nuevo fanático, siento ser el que
te de malas noticias pero ese chico malo debe volver a las cajas para ser
guardado para las próximas ventas–dijo Dylan y Tom se sintió como el chico
regañado por hacer algo malo y le paso el libro con las manos temblorosas y una
sonrisa adormilada, estaba interesante pero esperaba un poco mas de ese libro
quizá luego lo terminaría de leer.
–Entonces lo esperare, la próxima vez quizá también quiera
venir con nosotros a desayunar–ambos rieron aunque aquel comentario no tenia
nada de gracioso y entonces se fueron caminando mientras Tom llevaba la bici a
un lado de su cuerpo, el camino estuvo lleno de risas, de comentarios tontos y
de lo habían hecho en su semana.
-¿Qué tal va la nueva portada?–le pregunto Dylan y Tom fingió
no haber escuchado aunque sabia que tarde o temprano lo haría.
Tom era pintor y diseñador de portadas para películas y
videojuegos e incluso una vez hizo toda un conjunto de cuadros que se convertía
en una pequeña historia sobre un chico que recibía poderes al tomar un jugo de
duraznos para una marca que ni el recordaba, el comercial quedo estupendo,
muchas personas lo halagaron por el y las ventas del producto habían subido
tanto que ninguno se lo creía, poco después fue reclutado por otras empresas,
el dinero parecía nunca acabarse pero metió la pata en el ultimo de sus cuadros
donde sin saberlo había plagiado a otro artista y los derechos que tuvo que
pagar lo dejaron casi sin fondos en todas sus cuentas bancarias, adiós casa,
adiós auto, a lo único que no pudo decirle adiós fue a su estudio, su ordenador
y sus videojuegos, ahora solo tenia lo suficiente para abastecerse de vez en
cuando, para pagar el alquiler y de vez en cuando se permitía salir de paseo
con sus amigos aunque muchos de ellos habían desaparecido junto con su fortuna.
–Esta avanzando a su manera–zanjo el tema de esa manera y
luego le pregunto por la recaudación u de nuevo su amigo empezó a hablar como
si aquello fuera realmente interesante y lo era mas que nada por que Tom
disfrutaba de su compañía, disfrutaba escucharlo hablar, era divertido, tenia
un gran sentido del humor y siempre sabia como subir los ánimos de las
personas, el solía decirle que ganaría mas siendo psicólogo que policía y el se
reía, ya había dicho que también le gustaba verlo reír, a veces se sorprendía
al pensar demasiado en el o si dicha ropa le gustara o si ya había visto dicha
película y se sonrojaba al darse cuenta y luego había días en los que no
pensaba en el o incluso semanas y cuando escuchaba su voz por el celular
parecía que todo volvía a su lugar de siempre o el que tenían las cosas desde
que lo conoció, sin darse cuenta habían llegado al restaurante.
Los atendió una camarera que parecía coquetear con ambos,
pero ellos no parecían darse cuenta, estaban demasiado enfrascados en su
conversación solo la notaron cuando les dio los menús y los guio hasta su mesa
donde ambos le dieron las gracias para volver a su platica.
–Entonces el chico, con los pantalones hasta las rodillas y
con unos bóxer con el logo de Superman grita ¡Es que piensan dejarme esposado a
este poste con los pantalones abajo durante toda la noche! y mi compañero
responde: podrías pedirle ayuda a Superman y que te ayude con un abogado por
que estas en súper problemas legales– y entonces los dos se rieron, esa
anécdota se la sabia de memoria pero siempre le daba risa, como una viejos
zapatos siempre dan comodidad cuando te los pones o un viejo abrigo siempre te
hace sentir cómodo, se sentía cómodo escuchando las anécdotas de su amigo.
La mañana paso como un borrón después del desayuno en el
Whip´s una vez terminado el desayuno se
quedaron unos minutos mas platicando y terminando la cerveza que habían pedido,
después salieron y recorrieron unas cuantas calles y después se separaron Dylan
tenia cosas que arreglar y el debía volver a ¨Trabajar¨ pero se paso la tarde
intentando entrar en hoyo del papel para pintar pero no quería abrirse para el
o al menos no ese día, entonces se la paso jugando videojuegos en su
desordenado cuarto, donde la basura, la comida enmohecida y la ropa sucia
abundaba, otro día desperdiciado y con menos dinero en su bolsillo.
TRES
Los días son como cantos de palomas, puedes escucharlos por
mucho tiempo quizá eternamente pero llegara un momento en que estos te cansaran
y esperaras a que otras aves canten para poder volver a escucharlas con
entusiasmo, Tom llevaba con la misma rutina (Despertarse, darse un baño,
desayunar, intentar hacer trazos, jugar videojuego, cenar y volver a jugar
videojuegos hasta quedarse dormido) se había enfadado y ahora se encontraba en
la parte de su estudio donde tenia el caballete, con sus pinturas el único
lugar totalmente ordenado, se puso a hacer trazos, simples líneas, había tenido
una idea esa noche y esta vez la investigo un poco antes de hacerla, no quería
quedarse completamente en la bancarrota.
Primero fueron trazos torpes y lentos, el agujero que se
encontraba en el lienzo no se quería abrir para el, no quería enseñarle la
pintura que debía hacer, pero sin embargo el lo fue abriendo poco a poco con
pinceladas y pintura, el blanco lienzo dejo de ser blanco y se fue convirtiendo
en todo un mundo de posibilidades, por primera vez en varios meses Ted volvía a
tener imaginación y la música con imaginación hacen un dúo estupendo, fue a
donde tenia su música y vio los casetes apilados y coloco el de los Beatles en
uno de los pocos aparatos electrónico que no quiso vender, un estéreo con
lector de CD, Casetes, variedad de USB y con una potencia de doce mil decibelio,
era todo una hermosura, la primera canción solo se detuvo dos veces, la segunda
cuatro y la quinta se para a cada momento, por lo cual dejo de pintar y miro el
casete con suma curiosidad ¿Por qué lo había comprado? No sabia responder esa
pregunta solo quería poner de buen humor a su amigo comprándole cosas, pero
aquello, era demasiado extraño, lo había escuchado y lo había visto dañado pero
aun así lo compro, incapaz de responderse a si mismo dejo el casete donde
estaba y puso un CD de su banda favorita ACDC, sin saber que aquel casete tenia
algo mas que solo música.
Para el atardecer tenia mas de la mitad de la pintura hecha,
no se había despegado del lienzo en todo el día, solo una vez para hacer del
baño y para cambiar de CD, ese día lo único que siguió de su rutina fue que se despertó,
que desayuno y que ceno, no toco los videojuegos en todo el día y una vez
después de terminar siguió pintando hasta que algo en la sala llamo su
atención, todos lo discos se habían caído del mueble donde los tenias, cayeron
como cartas de póquer ml barajeadas, esparcidas por todo el suelo, con los
frentes serigrafiados con el nombre y una imagen de la banda y lo único que
quedo en el mueble fue el casete de los Beatles que se recargaba en el lado
derecho del estéreo.
Sentía que el casete era algo mas que solo música, era una
persona, últimamente se había sentido observado únicamente en su casa y la
sensación lo agobiaba ya que en esta se pasa mucho tiempo de su vida, por las
noches escuchaba que le hablan e incluso una vez sintió que alguien lo tocaba,
siempre olvidaba todo diciendo que era un sueño, que jugar tantos videojuegos
causan alucinaciones pero cuando todas los días a las 4 de la madrugada se
levanta con la mirada fija en la esquina mas oscura de su habitación y mira
aquellas incesantes perlas brillantes (como luciérnagas fijas en el
espacio) sostenidas en la oscuridad,
sabia que algo mas aparte de el empezaba a vivir en esa casa…
El sonido del teléfono lo saco de sus pensamientos junto con
un grito, se había quedado con la mirada fija en aquel aparato, sabia que debía
repararlo, aunque muchas partes de las canciones ya no se escucharían pero por
lo menos los ruidos blancos que le molestaban ya no estaban, dejo a los Beatles
en la mesa y a su lado puso unas tijeras y cinta negra.
Sentía incertidumbre y una tenue desesperación cuando volvió
a tocar aquel casete era como estar tocando mercurio hirviendo y cada que
cortaba un pedazo y la volvía unir con cinta sentía que estuviera arrancando un
pedazo de carne, no entendía a su mente en ese momento y pensó que era mejor conseguirte otro, pero sentía
miedo, un miedo sin fundamentos un miedo vacío pero real y no podía desecharlo,
se dijo que era por que se lo había comprado a su amigo, su mejor amigo pero
muy en el fondo sabia que aquel disco era realmente para el, estaba destinado
para el de una manera que no entendía.
Tardo veinte minutos en cortar y unir las partes dañadas,
luego lo coloco en el estéreo, al principio todo funciono correctamente, había
pequeños saltos de ritmo y algunas palabras quedaban a medias pero era mejor
que se quedara en silencio y luego volvió a pintar, después de volver a ordenar
todos los CDs y colocarlos en la estantería.
–Eres un tonto–se escucho y el estaba demasiado entretenido
pintando, aunque sintió como si un rayo hubiera atravesado todo su cuerpo y se
sintió confundido y con el mismo miedo vacío que cuando estaba en la mesa
reparando la cinta.
–También eres sordo, Tom, Tom como don pero de seguro no
eres tan viejo–esta vez no quería voltear se había dado cuenta de que la música
había dejado de sonar desde hace mucho tiempo y solo se escuchaba el recorrido
de la cinta en el estero y un sonido vacío, la voz llegaba de la otra
habitación.
–¿Quién eres?–se sintió tonto preguntando ya que estaba solo
en su departamento, su pintura estaba trazada solo le falta pintarla y cubrirla
para entregarla, no le habían dado plazo de entrega quien había encargado la
pintura y lo agradeció demasiado.
–Soy el fantasma de John Lennon eh venido a ajustar cuentas
por dañar este casete–dijo la voz y sintió que se estaba burlando de él, quizá
si lo estaba haciendo.
–Claro y yo soy Juana de Arco antes de morir quemada en la hoguera–el
también podía jugar con sarcasmo aunque por dentro solo se escuchaban los
gritos de miedo, la sensación de estar jugando con cosas prohibidas y de estar
haciendo la peor travesura de su vida, su voz y su mente no eran congruentes y
se sintió mareado.
–Puedes ser quien tu quieras solo recuerda, ve a la calle Cod-Cope
a las tres de la tarde y quédate en la banca que esta en la esquina que cruza
con Fall-Street y espera–dijo y de nuevo volvió a sonar la música, no entendía
nada, no quería entender y una parte de si mismo si creía que era Lennon.
CUATRO
–Estoy demasiado loco como para estar haciendo esto–estaba
hablando en voz alta desde que se levanto esa mañana y la idea de ir al lugar
que escucho en la radio le aterraba pero le excitaba al mismo tiempo, culpo a
su yo menor que le encantaban las novelas de Agatha Christie.
Se sentía como un loco en aquel pequeño parque donde las
personas iban a drogarse o a planear su próxima victima de secuestro, el parque
era pequeño de unos treinta metro por cuarenta metros, estaba escondido entre
altos edificios, con unas que otras bancas blancas, otras tantas negra con
frases adolescentes escritas, donde el estaba decía ¨Las rosas son rojas, el cielo es azul, la
azúcar es dulce, pero a Russell Hampton le gusta por detrás ¨ No pudo evitar
sentir un gigantesco asco a la persona que lo escribió y le deseo que en estos
momentos le estuvieran dando por detrás, por otro lado esa frase le recordó a
Carrie solo que en la original decía ¨Pero Carrie White come mierda¨ y sintió
el mismo asco que con esa pobre chica.
No sabia que estaba esperando o que llegaría, solo le dijo
que esperara y faltaban cinco minutos para las tres de la tarde, le hubiera
gustado llevar un libro para entretenerse o su caballete y pinturas, podría
pintar en aquel lugar tan… vacío y colorido, en el centro del parque había una
jardinera que se extendía como la rosa de los vientos en los extremos había
arboles que daban sombra y en el centro una fuente de piedra caliza negra
rodeada de rosas blancas, a Tom le daba la sensación de estar observando la perfección
y todo el lugar estaba rodeado de una paz y tranquilidad inigualable a pesar de
estar en el centro de la ciudad.
–Es como la estación del tren– lo dijo en voz alto y no
tenia sentido o al menos solo para él lo tenia ya que ahí fue donde pinto su
primer cuadro y la sensación que tuvo luego de entrar en ella fue exactamente
igual a esa, su celular vibro en alarma de que ya era hora pero no veía nada,
ni una sola alma solo uno que otro taxi amarillo y alguna que otra persona que
parecía perdida y observaba para todos lados buscando algo con que volver a la
ruta de siempre.
Observo a un niño que iba con un videojuego tan pegado a la
cara que podría ser una mascara, caminaba lentamente y quizá unas calles mas
abajo vivía o se perdió, no lo sabia pero cruzar la calle sin mirar por si
vienen carros puede ser peligroso por suerte para el chico no se veía ni un
carro, cruzo la calle y se sentó en el otro extremo de la banca, levanto solo
una vez la vista para observar al mayor y luego volvió al juego ¿Qué estará
pasando por la mente del menor para no preocuparse por él? Se pregunto Tom pero
si tan solo supiera o recordara un poco como era ser un niño de doce años
sabría que estaba aterrado por el pero era mejor esperar a su tutor junto a
alguien que no conoce que solo.
El chico llevaba una camisa negra con el símbolo de linterna
verde en el centro y rodeado de un brillo verde que se iba desvaneciendo, unos
pantalones cortos color rojos y unos tenis donde le sobre salían los calcetines
negros, también observo que llevaba unos lentes de montura gruesa rojos y tenia
el pelo dorado, Tom pensó que seria tan suave como la seda, el chico volvió a alzar
la vista y al ver que Tom lo estaba observando detenidamente dejo el videojuego
y justo cuando le iba a decir unas cuantas cosas bien dichas su tía llego.
–Fred, ya es hora de irse o tu madre me matara en caso de
que no lo haga Cesar–Tom observo a la señora que grito el nombre del chico y lo
embargo la sensación de irrealidad, tenia el cabello rubio cenizo y pálido, ¨Debió
de ser mas brillante que el oro antes de que la atacara la enfermedad¨ su cara
estaba pálida y delgada, alrededor de sus ojos había bolsas de ojeras demasiado
grandes y profundas, su cuerpo se veía débil y liviano como si en cualquier
momento una ventisca se la fuera a llevar una ventisca, estaba vestida con un
pantalón gris y un suéter enorme de color blanco, parecía sacada de una mala
novela sobre hospitales y sabia que tarde o temprano moriría, algo dentro de él
(lo mismo que lo llevo a comprar el disco de música e ir a ese parque) se lo decía,
el chico se levanto de un salto y corrió con su tía que se encontraba en la
otra acera, no se fijo de nuevo en si venia un carro y esta vez si venia uno a
mas de noventa kilómetros por un hora un taxi zumbaba el chico corrió y Tom también
lo hizo, por un momento pensó que no lo alcanzaría, rozo primero la tela de su
camisa y luego sus dedos se aferraron a la camisa y la jalaron para atrás el
chico iba a protestar pero el taxi paso a solo tres centímetros de su cara y
luego se encontró con el pecho de Tom, se sorprendió de la irrealidad de los
hechos y parecía que todo estuviera en cámara lenta hasta que el grito de la
señora hizo que el hechizo se acabara.
Tom lo soltó no sin antes decirle que mirara la calle antes
de cruzarla y ver que el chico asintiera o mencionara un pequeño si, pero no
hizo ninguno de los dos y volvió a cruzar la calle con los ojos llenos de
lagrimas (esta vez si miro si venían carros) y se refugio en los delgados
brazos de la que parecía ser su mamá, Tom les hizo una seña con la mano de
adiós y ella le grito un ¨GRACIAS, NO SE COMO PAGARSELO, PERO SE LO AGRADEZCO
MUCHO¨ y volvieron a su camino Tom se giro en dirección a la banca y vio el
videojuego en la banca, pero cuando fue por él y regreso a la calle para
devolvérselo al chico ya no se veían por ningún lado y entonces regreso a su
casa, en el camino se desato la tormenta y tuvo que tomar un taxi donde se fue un
poco de comida para la semana, se las arreglaría, siempre lo hacia, solo tenia
que terminar el cuadro.
CINCO
Su casa estaba sumida en la mas profunda oscuridad debido a
la tormenta y a que había dejado las luces apagadas, las encendió y entro a su
casa, dejo su abrigo en el sofá y luego encendió su estero y escucho a los
Beatles hasta que se escuchara de nuevo la voz pero esa noche ni la siguiente,
ni la siguiente apareció, dejo de esperar
y se puso a pintar, la noche antes de entregar el cuadro volvió a
aparecer, el pensaba que estaba mas vieja y mas cansada que la vez anterior y
creía que aparecer en la música era demasiado cansado o tal vez el fantasma era
demasiado vejo.
–Vuelve a pensar que estoy viejo y entonces entenderás lo
que es un miedo horrendo–Su fantasma tenia un mal sentido del humor y sobre
todo un sarcasmo que si fuera acido ya podría despedirse de todo su cuerpo.
–Vale, lo entiendo, entonces dime Lennon ¿Qué tenia que
esperar en el aquel parque?–menciono lo mas tranquilo y amigable que podía,
parecía que estuviera vomitando, tenia ganas de gritarle o gritarse a si mismo
que apagara la radio y se preparara para el día siguiente.
–Me alegra que lo preguntes Juana, ¿Viste al chico y a la
joven no?–claro que los había visto, puso a prueba su condición física y pudo
haber perdido un riñón por esa carrerita que hizo pero nunca se había sentido
mas vivo que esa tarde mientras la respiran del chico le empañaba la camiseta y
sentía su pequeño cuerpo estrechándose completamente con el suyo, pero nunca se
lo diría a nadie, el corazón del hombre es árido y este debe cuidar lo que
cultiva en él.
–Si aunque no era tan joven, parecía tener unos cuarenta o
cincuenta años–menciono Tom y la voz del falso Lennon pareció chasquear la
lengua un tanto enfadado.
–Espero que hables del chico, por que aquella joven no pasa
de los treinta y cinco–dijo y ambos soltaron en carcajadas, no entendía por que
lo hacían, no tenia gracias el chiste pero era una risa de histeria mas que de
diversión, luego se interrumpieron las carcajadas y la voz volvió a sonar.
–¿Espero que se encuentre bien, la ultima vez que la vi,
lucia espectacular, un poco cansada pero brillaba como la luna entre tantas
estrellas–se escucho un suspiro de agotamiento y de tristeza ¿Quién eres y por
que estas dentro de un casete? Fueron las dudas que ensombrecieron su ávido
corazón ya de por si dudoso–Sabes se llama …–La voz que habitaba en el casete
empezó a contarle la historia y para Tom la habitación empezó a vibrar y a
desaparecer solo quedando el y la voz en un espacio negro y profundo y tan
cálido como solo la oscuridad puede serlo.
SEIS
–Olivia, ¿puedes
pasarme el recuento de los artículos X2301? Y dejarlo en mi escritorio mañana
mas tardar… Por favor–Ted hizo una mueca de suplica que la chica no se detuvo a
observar respondió con un monótono si y empezó a buscar lo que quería.
Olivia era una chica del sur de Nebraska, nadie de aquella
empresa entendía que estaba haciendo en una ciudad como Desbrook, donde las
ventiscas llegaban cada dos por tres y las calles estaban llenas de baches y
mas seguido inundada, era alta (un metro setenta y seis) tenia una cabellera
tan brillante y dorada como el mismo oro, normalmente utilizaba lentes y
delgada y de piernas largas y esbeltas, Ted solía decir que si las veía desde
un Angulo especial podían estirarse hasta ser las piernas de la luna y todos
estaban de acuerdo, no era una belleza despampanante de hecho no tenia muchas
curvas solo las suficientes para su anotomía delgada y alta, muchos dirían que
estaba plana pero no para Ted, para Ted era la mejor, la mas hermosa la brisa
fría de primavera en un día soleado, perfecta, pero la perfección se acaba y
Olivia daría hasta conferencias de eso mas tarde.
Ted se alejo un poco frustrado, la deseaba, como nunca había
deseado a una chica, jamás en su vida le había pasado, se había acostado con
unas putas poco después de entender que la deseaba para saber si el deseo se
iba, pero nunca se fue, se quedo con el como una mala infección urinaria,
parecía irse de vez en cuando pero siempre volvía mucho mas fuerte y lo frustraba
que ella ni siquiera le diera la hora o lo recorriera lascivamente con la
mirada como el suele hacerlo cuando pasa por su cubículo.
Pensaba que era feo, quizá si lo era un poco, tenia el
cabello café oscuro como el chocolate, unos ojos color miel claro que a veces
tendían a ponerse verdes, tenia una frente un poco ancha y un poco de entradas
¨Se llaman puertas de sabiduría ¨ decía cuando se burlaban de ellas, tenia una
nariz aguileña era lo único que no le gustaba de él, sus brazos estaba
tonificados junto con todo su cuerpo pero no era musculoso, solo fibroso y se
mantenía en forma a horas en el gimnasio y otras horas mas corriendo, era alto
casi metro noventa, ya hacia demasiado tiempo que había dejado de pesarse pero
andaría pesando como mas de noventa kilos.
Mientras volvía a su cubículo recordó las platicas con la
mejor amiga de Olivia o como ella solía decirle Darling debido a un libro que
había leído y decía que se parecía, el trato de leerlo pero cuando se dio
cuenta que era un novela romántica la dejo de lado y mejor se puso a trabajar,
le había preguntado si Olivia tenia pareja haya en Nebraska o ahí en Desbrook a
lo que ella le contesto que no , que simplemente no quería tener relaciones de
ningún tipo y menos con los del trabajo,
mas tarde ella volvería a repetir la platica con Olivia pero solo haría un
puchero y lo dejaría correr, Ted le agradaba, era quien mejor le caía del
trabajo pero por el mismo motivo no podía permitirse salir con él, había
rumores que se pasaba su tiempo libre en los prostíbulos y con las chicas de
secundaria, eso era demasiado enfermo para ella y por eso siempre rechazaba sus
propuesta de salir, lo que no sabia era que mas pronto que tarde ella
terminaría aceptando.
Su relación era de superior a secretaria, el le pedía los
informes y ellas se los daba casi instantáneamente, si mirarlo, sin quejarse
por el acoso que a veces recibía, duro mucho casi un año, un año en el que Ted asistía
a prostíbulos a quitarse el deseo y a Olivia de la mente, un año en el que le
dio una infección horrenda a causa de no usar protección y que lo hizo
plantearse dejar de ir a los burdeles pero no lo hizo, un año en el que las
tarde y noches de Olivia solía ser ver
películas, con palomitas, helado y una buena lata de Coca-Cola, luego leía
antes de dormir y hacia un practico ritual, de lavarse los dientes, bañarse,
lavarse la cara, ponerse la pijama (o no) y se metía a la cama donde las únicas
pesadillas que la atormentaban era las de pagar la renta, la luz y el cable en
las fechas limites. Sus vidas eran diferentes pero nunca dejaron de estar
unidas.
Aquella tarde donde su relación empezó a cambiar era
lluviosa, casi tormentosa el cielo era gris y de vez en cuando se veía las
serpientes eléctricas chocar contra la tierra haciéndola retumbar, Olivia había
olvidado su bolso en su cubículo y el taxi que había pedido se había largado al
enfadarse de esperarla, estaba totalmente mojada mientras caminaba de regreso a
su casa y maldecía a todos los santos que conocía y algunos que ella invento
como el Santo internet o el santo de su déspota jefe y también se quejaba de la lluvia y de por
que había decido ir a Desbrook aun cuando le habían ofrecido el mismo puesto
pero con el doble de paga en Nueva York, incluso era mas bonito Nueva York,
pero ni ella lo atendía y solo lo había hecho, fue tan sencillo hacerlo como
respirar aunque en el fondo de ella sabia que era por que le temía a las
ciudades grandes donde podía triunfar tan rápido como quedar en las ruinas.
–¿Necesita un Taxi señorita?–Ella conocía esa voz a la
perfección como la de su padre, Ted, el bueno de Ted, el sarcástico de Ted pero
sobre todo el incansable Ted, deseaba haber que la hubiera encontrado un
asesino antes que él, no es que no le agradara pero ya no sabia como negarse a
sus citas o a su coqueteo, todas la envidiaban de que alguien de tan alto
puesto como el, se fijara en ella hasta ella lo hacia, pero decía que era pura
broma, hasta que ella también se empezó a fijar en el, hasta el punto de tener
sueños donde amanecía tan húmeda y mojada como el océano donde el le hacia lo
impensable y le enseñaba lo que era arañar el cielo y estrellarse contra el
ardiente infierno, estar cerca de él era como estar cerca de un chimenea con
dinamita dentro, en algún momento se dejar llevar y estallara todo lo que lleva
construido.
–Me parece ya estoy cerca de mi departamento como para
aceptar su propuesta de un viaje señor Ted–Profesional y fría ese fue el tono
que uso y Ted frunció el ceño, es demasiado testadura se dijo y después sonrió.
–Pero si mal no recuerdo usted vive hasta el otro lado de la
ciudad y eso se encuentra a tan solo treinta manzanas más, no es un buen viaje
para que una de mis empleada viaje así y menos bajo la lluvia, yo me ofrezco
como su chofer personal solo por esta tarde–dijo y por un momento deseo no
haberse escuchado tan patético aunque ese día la suerte no estaba de su lado,
le habían recortado el presupuesto debido a que había hecho mal las cuentas,
una llanta de su auto se había tronado y tuvo que cambiarla por la refacción
mientras la lluvia le pegaba la camisa al cuerpo y las manos se le llenaban de
aceite, lo único bueno fue ver a Olivia, pero ahora se daba cuenta de que
estaba haciendo las cosas mal, ella soltó una risa de histeria y el se sorprendió
era la primera vez que la escuchaba de esa manera o mas bien la primera vez que
la escuchaba reír, cuando la vio el pensó que era una vagabunda pero luego
recordó ese feo suéter que tanto odia por que la hace ver mas delgada y mas
alta de lo que ya es y se acerco lentamente había pensado en hacer sonar el
claxon pero se limito a bajar la ventanilla y hablarle, mas tarde le contaría
sus sucios planes para asustarla.
–Creo que eso señor Ted se llama acoso y esta penado por la
ley por si no lo sabia–Ted volvió a fruncir el ceño, si lo sabia pero no sabia
que investigar a sus trabajadores era acoso, iba a mencionarle ese dato cuando
ella volvió a hablar–Pero esta bien, acepto su propuesta de que sea mi chofer,
por primera vez le daré ordenes y usted
las cumplirá como lo haría mi taxista–ambos sonrieron y ella se subió en el
asiento trasero, pero Ted no avanzo, chasqueo la lengua y observo a Olivia por
el retrovisor.
–Me parece señorita que este en el asiento equivocado–dijo y
volvió a mirar el frente como según el lo haría un chofer, ella se cambio hasta
el otro extremo del asiento trasero y el volvió a negar con la cabeza y volvió
a chasquear la lengua, No lo iba a hacer, se grito Olivia mentalmente y volvió
a hablar Ted.
–Creo que no esta entendiendo señorita pero el único asiento
para usted es el del copiloto, no nos iremos hasta que este en el lugar
adecuado–dijo y vio como una larga fila de autos se estaba formando detrás de
él y algunos empezaban a sonar el claxon y a rodearlo para avanzar, pero sobre
todo no se estaba dando cuenta de lo nervioso que se sentía, las manos le
sudaban, su piel erizada y sus ojos no se despegaban de los bonitos tobillos
que tenia Olivia sabia que obligar a sus trabajadoras a usar tacones era una
buena idea aunque fuera demasiado déspota.
–Creo Ted que te equivocas pero cumpliré tu petición solo
por que ya quiero llegar a mi casa–Dijo y salió del auto cerrando levemente la
puerta para entrar por la otra puerta y dedicarle una tímida mirada como si no
se permitiera hacerlo y luego fijo su vista al frente –Por favor avance–Ella
también se encontraba nerviosa pero sabia controlarlo no era nada nuevo, hasta
que se dio cuenta que estaba jugueteando con sus dedos entonces se dio cuenta
de que estaba nerviosa, tan nerviosa que el podía sentirlo, ambos se acercaron
a encender el estéreo tratando de acallar los gritos de irrealidad de su cabeza
y sus manos se tocaron, ambas estaban sudorosas y calientes pero ninguno dijo
nada.
–¿Así que caminaste por bajo la lluvia?–Ted se dio una
abofeteada mental por tal estupidez ella no le dio demasiadas vueltas y
mientras no estuviera en silencio en aquella densa timidez de ambos estaría
perfectamente, ni siquiera le tomo importancia a que los choferes no deberías
hablar pero ella nunca había tenido un chofer.
–Si, mi taxi me dejo abandonada debido a que yo deje
abandonado a mi bolso creo que es karma–había sonado un poco tonta, pero Ted se
maravillo de que le hubiera contestado, ¿Qué podría preguntarle ahora? Por la
radio salió una canción de U2 y ambos la cantaron y de un momento para otro una
platica infinita sobre la banda empezó, ninguno podía callarse aunque no
querían, empezaron a llover mas temas de conversación y ninguno se dio cuenta
de que habían llegado al departamento de Olivia y ella no se dio cuenta de que
sabia donde vivía, no le tomo importancia y cuando esa duda la asaltaba se
mentía diciéndose que se la dijo antes de subirse al coche pero no era verdad,
desde esa tarde lluviosa de septiembre ambos se empezaron a ir juntos y dos
meses mas tarde se besaron en el auto con la canción Walk On de fondo y mas
tarde subieron a hacer el amor y nunca jamás en su vida Olivia había pensado
que así se sentía tener a aquel hombre en su cama o haber perdido su ya tan
arrumbada virginidad, era la sensación mas enloquecedora, mas pura, delirante
era todo lo perfecto, era destrucción y orden era el sentimiento de querer
darlo todo y nada al mismo tiempo lo que hacia que ambos ardieran en la cama y
seis meses mas tarde ya se estaban casando en una capilla y el tiempo paso tan
rápido que entonces su amor dejo de ser presente y se convirtió en pasado, su
amistad en presente y sus sentimientos en solo un rumor de lo que había sido,
en chiste y recuerdo de buenos tiempos.
SIETE
–Así llegamos a donde estamos en este momento mi querido
Tom, pero ahora necesito que mañana a las tres vayas a la estación de policía y
abras el casillero 172, tomes lo que encuentras ahí y se lo lleves a Olivia al
hospital, por cierto tendrás suerte en el cuadro, no lo digo por que hayas
escuchado mi historia pero realmente la tendrás, pero debes decidir entre
terminar lo que nunca pude terminar por mi o volver a tener los millones que
tenias hace unos cuantos meses, es tu decisión pero es la ultima oportunidad
que yo tengo para ser feliz y es la ultima que te darán a ti para ser un
diseñador de propaganda–dijo y antes de que Tom pudiera contestar su
departamento volvió a llenarse con la música de John Lennon y todos los
integrantes de Los Beatles y sobre todo de los pensamientos de Tom, esa noche
no pudo dormir y antes de que el amanecer tocara la ventana ya sabia lo que
tenia que hacer.
OCHO
¿Qué se puede hacer cuando dos decisiones que te
corresponden pero a la vez, son tuyas y solo puedes elegir una? Esperar, eso
era lo que hizo esa noche donde la lluvia volvió a caer, la música sonaba
lejana y triste, Ted era parte de ella y sabia que ese debía ser su estado de
animo pero también Tom se sentía así, ya hacia demasiado tiempo que no se
sentía de aquella manera, y sobre todo hacia demasiado tiempo que no decidía
algo tan importante, se había terminado lo ultimo de sus tarjetas varios días
atrás comprando pintura y una nueva brocha, ya no tenia dinero y se alimentaba
de cereal con leche aunque esta se había acabado una noche atrás y ahora solo
era cereal con pasas o frutas pero sin leche.
La mañana paso perezosa e interminable, se baño, se vistió,
se peino y se lavo los dientes en lo que a el le pareció una eternidad pero
cuando termino y vio la hora solo eran las once la mañana su cita para entregar
el cuadro era a las dos y media, solo media hora antes de lo que Ted le dijo,
pero sabia que si lo entregaba no saldría de la empresa hasta la noche,
firmando contrato, esperando su cheque y escuchando atento las nuevas propuestas
que le darían y como el podría cumplirlas, mientras pensaba dieron las once y
media y decidió leer un libro pero solo lo hacia sentirse mas ansioso por el
tiempo así que lo dejo de lado y a penas eran las doce, su teléfono vibro en su
pantalón y deseo que fuera la empresa y cancelara la cita y la pospusiera hasta
otro día pero era Dylan y Tom contesto un poco desganado.
–Creo que alguien no se siente feliz de que su mejor amigo
le llame para desearle suerte–dijo un tanto molesto aunque Tom sabia que estaba
sonriendo, se conocía tan bien que a pesar de que no lo estuviera viendo sabría
las caras que ponía mientras hablaba con el por celular.
–Me, sorprendió que me llamaras, eso es todo, te agradezco
los buenos deseos, pero tengo algo que pedirte…–Se quedo callado al escuchar el
respingo de su mejor amigo, eso solo pasaba cuando el sabia lo que le pediría
pero no estaba de acuerdo en lo que le pidiera.
–Antes de que lo pidas, déjame contarte el sueño que tuve
anoche, estaba en una habitación sin fin tan negra como el universo sin
estrellas y galaxias, estaba vacío y lo único que escuchaba era la canción de
Let It Be de los Beatles, me estaba dando sueño y por un momento pensé que me
quedaría dormido dentro del sueño y me despertaría pero justo cuando iba a caer
dormido el suelo se abrió como si fuera una tostada y la partieras a la mitad y
caí, quizá fueron segundos pero yo lo sentí como una eternidad completa, y solo
algo sonó sobre aquella canción y fue ¨¡AYUDA A TOM Y ABRE EL CASILLERO 172!¨
pensé que era una broma o algo por el estilo pero durante toda la mañana me
sentí ansioso y antes de llamarte de abrir ¿Sabes lo que había dentro?–su voz
parecía perturbada al final de la pregunta y la garganta de Tom parecía
cerrarse, no sabia pero algo le hacia pensar que para que su amigo reaccionara
de esa manera debía de ser algo muy intimo y muy personal, el negó con su
cabeza y a pesar de que estaban hablando por celular Dylan supo que había hecho
aquello y contesto su pregunta –Una grabadora con una nota que decía escúchame
solo cuando sea totalmente necesario, enserio Tom, no se en que estés metido
pero esto me da mucho miedo–Tom sabia que para que Dylan reaccionara de esa
manera debía ser algo muy, muy aterrador aquello, se aclaro un poco la garganta
y hablo.
–No es nada o eso creo, pero me podrías llevar lo que
encontraste al pequeño parque que esta en la calle Cod-Cope–su voz sonaba un
poco ansiosa.
–Si, ahí estaré antes de las dos, se puntual–Dijo y después
que ambos se despidieran colgó, Tom miro de soslayo el estéreo.
–Por favor, solo ayúdame, dime que si hago lo que me pides,
todo saldrá bien, dime que si cumplo lo ultimo que me pidas, no me pasara nada
malo, solo dímelo, dímelo para sentirme mas tranquilo y menos ansioso–Pero
sabia que ya se había ido, lo que sea que lo hacia escucharse en aquella radio,
ya lo había dejado libre, por que había hecho lo que había podido para terminar
lo que sea que tenia que hacer para irse bien y ahora solo tenia que terminar
lo que le había encomendado pero temía, por que algo dentro, muy dentro de él
decía que lo único que le esperaba si iba a ese hospital solo encontraría
muerte, acallando su mente y parte de su alma se puso el abrigo y salió de su
casa dejando el cuadro en medio del salón esperando que regresara pero quizá ya
nunca volvería a verlo y el autobús con la cara sonriente cubierto de flores
perseguido por una nube de abejas parecía tan triste y desolado entre las tinieblas
de esa casa que solo se tranquilizo con el tenue ¨Estarás perfectamente si lo
haces ¨ que emano de la radio.
NUEVE
El día se oscureció un poco a causa de la nube que paso
encima de su cabeza y por un momento Tom pensó que empezaría a llover, pero no
lo hizo, se había encontrado con su amigo a penas unos minutos atrás y podía
sentir que había sido una eternidad atrás, por primera vez pudo darle un nombre
a lo que sentía por Dylan y era amor, lo amaba mas que al aire y mas que a las
letras que escribía, se dio cuenta esa tarde cuando vio que se ponía nervioso
ante su presencia y lo notaba tan feliz, por un momento el universo entero
había desaparecido y solo quedaron ellos dos y el vacío de las palabras que
ambos temían a pronunciar por el miedo, ambos sentían lo mismo pero ambos temían
a ser rechazados.
Dylan vio la sombra que se alzaba tras de Tom, oscura,
cansada pero sobre todo poderosa, la vio solo por un instante y luego vio los
ojos de su amigo y cuando volteo a ver a la sombra ya no estaba, sabia que algo
malo sucedería, quizá no a él pero lo sentía, tenia que ver con él si, pero algo
dentro de él quizá lo mismo que llevo a Tom al parque el otro día y encontró
a Fred o lo mismo que lo llevo a abrir
el casillero, sabia que algo mucho mas poderoso que todo lo que conocían los
llevaba a ese lugar, a ese momento y cuando ambos se despidieron Dylan fue el
único que se permitió llorar por que sabia que había perdido al amor de su vida
y quizá a la única persona que se había permitido amar y no lo sabia.
DIEZ
Ted no le había dicho a que hospital debía ir y cuando Tom
se subió a aquel taxi y dejo que sus instintos lo llevaran al indicado, temía
que no fuera al que había dicho aunque era el único que conocía, se dirigió al
él y con cada kilometro y dólar que el taxímetro subía mas nervioso se ponía,
le había pedido unos cuantos dólares a Dylan y pensaba que no le alcanzarían o
que en algún momento se fuera a detener por el trafico y no alcanzara a llegar
a las tres tal y como le había indicado Ted, pero el taxímetro se detuvo en
cinco dólares, justo lo que le había pedido a Dylan, los pago y salió del taxi,
la grabadora parecía arder y ponerse mas pesada con cada paso que daba y la
lluvia empezó a caer, la lluvia siempre aparecía cuando pasaba algo malo pero
Tom no lo sabia y entro al hospital refugiándose de la lluvia y llegando a su
destino.
Se acerco a la recepcionista y pregunto por Olivia, sus
instintos lo habían llevado demasiado lejos pero no sabia si lo sacarían de ese
apuro, las manos le temblaban y estaba completamente nervioso, no sabia su
apellido, como no se le ocurrió preguntarlo, pero nunca había tenido una
platica frente a frente con Ted o mínimo le había dejado contestarle, siempre
terminaba de hablar justo cuando el iba a hacer una pregunta, pero lo escucho
quizá solo fuera su mente que se había acordado de su apellido, pero muy en el
fondo sabia que Ted se lo había susurrado así como sabia que realmente le
hablaba desde el estéreo.
–Busco a Olivia Dreighmar–dijo y si se hubiera tardado unos
cuantos segundo mas la enfermera hubiera hablado a seguridad y se lo hubiera
llevado pero entonces este volvió a poner su sonrisa estilo ¨Estoy al servicio
de todos y me agrada estarlo¨
–Habitación 163 en el tercer piso al terminar el pasillo–Tom
al escucharlo corrió al elevador y espero a que sus puertas se abrieran y se
cerraran, fue el único en subirse en ese momento, pulso el botón de la planta
numero tres y el elevador se detuvo en el dos donde subieron varias enfermeras
y enfermeros y luego se detuvo en el tercer piso, tenia miedo de ver su reloj y
ver que eran mas de las tres, pero lo hizo en contra de todos sus
instintos, eran las dos cincuenta,
camino por el pasillo y tuvo que recorrerlo dos veces para encontrar la
habitación y el nombre de Olivia estaba plasmado en la puerta y como un castigo
debajo de esta decía ¨Agónica: cáncer fase terminal¨ toco en la habitación y un
leve pasen sonó del otro lado, entro en la habitación y sabia que todo estaba a
punto de terminar y si salía mal pues podía empezar a tomar nota de los
comedores para vagabundo por que ahí es donde ahora viviría.
ONCE
La habitación era tan fría se dijo así misma que si el señor
quería eso para ella era por que realmente lo necesitaba en los últimos meses
después del funeral de Ted ella se la paso apegada a la religión, todo era por
y para el señor, si alguien se burlaba de su cáncer ella citaba la biblia y
seguía su camino, si se caía y sangraba procuraba que la sangre fuera para el
señor y no para el demonio que vivía y crecía en ella, últimamente había tenido
sueños, sueños con Ted que se acercaba en otro chico, el chico del parque,
soñaba que llegaba tocaba la puerta y ella lo dejaba pasar y entonces era Ted,
que venia por ella y ella lo aceptaba, realmente lo aceptaba y caminaban hacia
luz juntos, pero cuando la puerta sonó aquella tarde de agosto y vio entrar al
chico que salvo a su sobrino de ser atropellado, la desilusión de que su dolor
y sufrimiento nunca se terminarían la hizo estar al borde del llanto ¨Por favor
señor tu que me cuidas y me proteges haz que esto se termine por que
simplemente ya no aguanto el castigo que me estas dando¨ pensó y el chico se
acerco y agarro su mano, por un momento pensó que era Ted, siempre era Ted el
que iba por ella pero ese chico era el que se la llevaría.
–Hola, Olivia, soy Tom, me han hecho un encargo y hoy estoy
aquí para cumplirlo, me han dicho que le entregue esto–Tom metió la mano en su
bolsillo y saco la pequeña grabadora, le quito la nota, por un momento Olivia
pensó que seria un frasco donde guardaría su alma para llevársela al señor,
pero cuando vio el aparato, soltó una risa cansada, ya no tenia fuerzas para
agarrarla y cuando lo hizo casi se le cayo al suelo, Tom la ayudo y la sostuvo
junto con su manos y ambos escucharon la grabación, donde Ted hablaba y Olivia soltó
en llanto por que realmente ese chico había sido enviado por la única persona
que amo y que había cumplido sus votos de boda.
¨Querida Olivia, quizá
esta tarde te encuentre en el ultima día de lo que alguna vez fue nuestra vida,
quizá me haya ido primero que tu y lo siento por eso, prometí en nuestra boda
que te esperaría después de la muerte y que vagaríamos por el mundo recorriéndolo
como fantasmas, por eso grabe esto querida, quizá hayamos terminado separados
por el tiempo, lo lamento por eso. ¿Te acuerdas del día que me regaste por ir a
los burdeles y no por eso no poder tener hijos contigo?¨ Olivia en lagrimas
susurro un si y Tom también se encontraba al borde de las lagrimas a pesar de
no ser parte de la historia que ellos dos tenían ¨Oh recuerdo que me dejaste dormir en el sillón tantas noches que pensé
que nunca me recibirías de nuevo en tu cama y todos aquellas noches, todas y
cada una de ellas yo llore, por que te amaba, por que mi vida era tuya, la
noche que me dijiste que volviera a la cama también llore pero de felicidad,
nunca te lo dije por que temía que dijeras que era patético ¨ –Eres un
viejo tonto siempre te escuche llorar pero te amaba tanto que nunca te lo
reproche–Volvió a poner la grabación ¨Se
que pensaras que es extraño pero esto lo estoy grabando después del accidente,
con la ayuda de uno de mis amigos, Tom quiero que sepas que tome tu cuerpo
prestado para grabar esto, no quiero que te molestes pero eras la única persona
que tenia a mi alcance y la única que necesitaba ayuda para aclarar tus
sentimientos por una persona, el policía se muere por ti, dale una oportunidad
amor es amor y mi amigo eso es lo único que te debe importar… Olivia no le
temas a la muerte, no es dolorosa, sabes te vigile por meses mientras alguien
compraba el casete donde estoy encerrado, temía no ser comprado y nunca
terminar todo lo que comencé, ¿Adivina quien mando aquellas cartas para
cancelar membresías de burdeles? Fui yo y nunca me sentí tan libre después de
hacer algo, también deje mi empresa a manos de unos jóvenes amantes que si no
son tan unidos como nosotros, son las únicos chicos a los que se la dejaría, al
fin entendí por que nunca funciono nuestro matrimonio pero Olivia si después de
la muerte aun quieres compartir la eternidad con una persona como yo, te estaré
esperando y aun cuando te hayas cansado de mi compañía seguiremos nuestro
camino y entraremos a la luz, Oh dulce, dulce Olivia te ame, te amo y te amare
por siempre, espero que me perdones y me sigas amando, siempre tuyo Ted¨
Para cuando los Tom y Olivia habían dejado de escuchar la
grabación y un sonido de estática inundo la habitación Tom se dio cuenta de que
Olivia había muerto, había muerto escuchando a su antiguo amante hablarle y con
una sonrisa en su cara por primera vez en la semana sintió que aquello que lo
aterraba y la sensación de muerte salía por los poros de su piel como un
sarpullido y entonces el también cayo dormido.
El tiempo es una maquina imparable, llena de engranes y
mecanismos, puedes quitarle uno pero siempre seguirá corriendo excepto para
aquellos que han sido tocados por este, para ellos el reloj de la vida se ha
detenido y con el ellos también, desvaneciéndose en la realidad y volviendo a
ser lo que siempre fueron al principio, simple polvo.
FINAL
Los engranajes del tiempo no se detuvieron, mas tarde de la
muerte de Olivia un enfermero había despertado a Tom y lo había interrogado
para después echarlo del hospital, camino hasta la estación de policía y busco
a Dylan, esa tarde estaba de suerte por que a este le había tocado hacer inventario,
lo saco del trabajo y a pesar de sus reclamos por eso, no dejo que evitara lo
que iba a hacer, se lo llevo de su trabajo hasta un callejón donde empezó a
despotricar palabras.
–Solo escúchame Dylan, no quiero que hables hasta el final,
hasta que yo pare de hacerlo y entonces todo estará bien… No eh dormido en
días, un fantasma dentro de un casete, me pidió ir a lugares, salve a un joven
de ser atropellado, lo ayude a encontrarse con su ex esposa y en el camino me
di cuenta de que necesito a una persona para calentar mi fría y solitaria cama,
pero no solo eso, me di cuenta de que tu eras esa persona, de que te amo–Tom
agitaba los brazos y caminaba de un lado para otro sin notar que Dylan estaba
sonriendo, a ninguno le importaba que la gente los mirara cuanto se canso de
escuchar a Tom lo agarro de los brazos y lo beso sonora y
profundamente–¿Entonces queda claro?–Dylan no pudo evitar reír y supo que su
vida seria una locura siempre y cuando estuviera cerca de su amigo o ahora
novio y así es como empieza una nueva vida y una nueva historia con finales
totalmente diferentes no sin antes mencionar que Tom y Dylan fueron
beneficiados y recompensados con una empresa y una casa, que vendieron y
donaron el dinero, ambos eran felices en la casa de Dylan donde tenia el
espacio suficiente para se llamado hogar.
Y si se preguntan que paso con Olivia y Ted puedo decirles
que en este momento estarán quizá cruzando bajo la torre Eiffel o caminando sobre las pirámides de Egipto
estar muerto es un lujo que toda persona debe esperar por el, deja ir aquello
que le temes pero quédate siempre con lo que te haga feliz, por que la vida es
una rueda que gira y gira y nunca dejara de girar sin dar algunos saltos y unas
caídas.
DANTHONYY
2016
Para aquellas personas
que les gusta leerme
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